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PK Perfumes Violet Chocolatier – Pétalos de terciopelo

Daria Jabenko, “Cakes and Sweets” – imagen: cortesía de Paul Kiler

Paul Kiler es perfumista y fotógrafo, artista de la vista y del olfato. Se presentó en el LA Artisan Fragrance Salon con toda la línea de su marca PK Perfumes. También presentó una fragancia de edición limitada: Violet Chocolatier. Quién podría resistírsele con ese nombre?

Yo no me resistí y pedí oler el perfume. Ya desde el primer segundo me sentí feliz de no encontrarme con obviedades gourmands. No se trataba de tortas y bizcochos sino de los componentes en sí, del protagonismo de ingredientes con carácter.

En el inicio, el absoluto de cacao acapara por completo nuestra nariz con un simpático juego de matices: primero semiamargo, oscuro y polvoroso pero luego dulzón, blanco y cremoso. Un acorde que evoca a los damascos cubiertos con chocolate -más el toque especiado de la nuez moscada– subraya la dulzura y aporta cierta carnosidad.

La violeta y la rosa parecieran dos caras de la misma moneda: se huelen juntas pero se distinguen una de la otra. La combinación del aspecto empolvado de la violeta y el amielado de la rosa trae a la mente la sensación de pétalos aterciopelados que apenas rozan la piel.

Finalmente, las flores blancas (jazmín, magnolia, gardenia) y el ámbar brindan una base acolchada y confortable que deja sobre la piel un halo limpio y jabonoso en el que las violetas vuelven a florecer por contraste. No hago más que pensar en que si existiera una línea de productos para el cuerpo de Violet Chocolatier sería gloriosa.

Virginia

Origen de la muestra: kit de prensa.

foto: cortesia de Paul Kiler

PK Perfumes Violet Chocolatier – Velvet petals

Paul Kiler is a perfumist and photographer, an artist of sight and smell. He introduced himself and his PK Perfumes brand at LA Artisan Fragrance Salon. He also showed a limited edition fragrance: Violet Chocolatier. Who could resist that name?

I didn’t and had to smell the perfume. From the first second I was happy to meet gourmand that wasn’t literal. It was not about ‘cakes and biscuits’, but about its components, ingredients playing the leading character.

In the beginning, the cocoa absolute completely monopolizes our nose with a funny game of nuances: first a little bitter, dark and dusty but then white, creamy and sweet. A chord reminiscent of chocolate covered apricots -with the spicy touch of nutmeg– emphasizes the sweetness and adds some fleshiness.

Violet and rose seem like two sides of the same coin: they are smelled together but remain separate entities. There is a combination of a dusty aspect of violet with the honeyed hue of rose. This blend brings to mind the feel of velvety petals that barely caressing the skin.

Finally, the white flowers (jasmine, magnolia, gardenia) and amber provide a comfortable softy base and leave a clean soapy halo on the skin, where violets bloom again by contrast. I can’t help but think that if there was a Violet Chocolatier body products line it would be glorious .

Virginia

Origin of sample: Sample of press kit.

Knize Belle Époque – Viaje a los ’90s (1890s, claro)

imagen: En.wikipedia.org     artista: Wilhelm Gause     “Hofball in Wien”

Una de las cosas que más me gustan del perfume es cómo, a través de su poder de evocación, puede transportarme a otras épocas y lugares.

Cuando viajo, no sólo soy feliz haciendo una exhaustiva exploración de las perfumerías de la zona, sino que también me gusta comprar algún perfume que luego me recuerde al lugar que he visitado: Edimburgo huele a aire fresco y a malta tostada, Siracusa es hierbas con hojas de higuera y  cítricos y  Viena es flores frescas, pasteles dulces y mermelada de damasco, todo esto salpicado con café y chocolate.

Caminando a lo largo del Graben,  la calle comercial más elegante de Viena, encontré Knize. Este Mode-Atelier tradicional -proveedor de la Corte Vienesa -existe desde el año 1858 y aún hoy confecciona impecables trajes a medida.

Había oído acerca del famoso Knize Ten y estaba particularmente ansiosa por probarlo. La versión regular no estaba disponible al momento de mi visita, pero olisquee Golden Edition y su suavidad de cuero ahumado me hizo temblar las rodillas. Lamentablemente no logré retener el nombre de la vendedora que me asistió, pero fue la persona más sonriente y bien predispuesta que encontré en la ciudad. Dentro de las fragancias para damas, fue Belle Epoque la que atrapó mi corazón.

Este delicado eau de toilette abre con notas dulces: damasco y grosellas, pero también ananá y mango. Estos últimos de inmediato evocan los invernaderos del Jugendstil, construídos para cultivar árboles y flores exóticas. Rosas, violetas y orquídeas, componen un encantador bouquet, redondeado, aunque nunca denso. Heliotropo almendrado, vainilla y cacao emergen más tarde y hacen un pequeño guiño a la deliciosa pastelería vienesa. A pesar de estas notas confiteras, el perfume nunca se convierte en gourmand.

El equilibrio entre frutas y flores es maravilloso; la fragancia nunca cae exclusivamente en una u otra categoría. Belle Époque se siente perfectamente calibrado a lo largo de toda su evolución. Es suave, cálido y envolvente y rezuma una elegancia de otra era. No puedo evitar sentirme transportada al rociarlo.

Caro

Origen de la muestra: Botella adquirida en Knize, Viena.

foto. Parfumdreams.de

Knize Belle Epoque –  Back to the ’90s (1890s, that is)

One of the things I like best about fragrance is how, through its power of evocation, it can take me to other places and times. 
When I travel, not only I am happy doing an exhaustive perfume-store scouting of the area but I also like to buy fragrances which will remind me later of the  place I have visited: Edinburgh smells like crisp cold air and toasted malt, Syracuse is all herbs, fig and citrus leaves and Vienna is fresh flowers, sweet pastries and apricot jam, all this tinged with coffee and chocolate.

Walking along the Graben, Vienna‘s most elegant commercial street, I found Knize. This traditional Mode-Atelier -supplier to the Viennese Court – has been in existence since 1858 and still produces beautiful bespoke suits.

I had heard about the famous Knize Ten and was especially eager to try it. The regular version wasn’t available at the time of my visit, but I sniffed Golden Edition and its smoky, leathery smoothness made me weak in the knees. I unfortunately cannot recall the name of the saleslady who helped me, but she was the most patient and smiling person in the whole city. Among the ladies’ fragrances, Belle Époque was the one that captured my heart.

It opens with sweet notes: apricot and currants, but also pineapple and mango which instantly evoke the Jugendstil greenhouses built  for growing exotic trees and flowers. Roses, violets and orchids compose a lovely bouquet which is rounded but never heavy. Almondy heliotrope, vanilla and cacao emerge later in order to give the slightest nod to the delicious Viennese pastries. Despite this confectionery-related notes, the fragrance never morphs into a gourmand.

The balance between the flowers and fruits is wonderful; the fragrance never falls exclusively into one category or the other. Belle Epoque feels perfectly calibrated throughout  its evolution. It is soft, warm and enveloping and reeks of an elegance that belongs to another era. I cannot help but feel transported every time I spray it.

Caro

Origin of sample: Bottle purchased at Knize, Vienna

Les Parfums de Rosine Poussière de Rose – Claroscuro nostálgico

foto: Designsponge.com            artista: Graham Lott

La rosa -probablemente la nota más ubicua en perfumería- adopta distintos aspectos y encarnaciones: puede mostrarse inocente y cubierta por el rocío, explosivamente glamorosa o góticamente oscura, dependiendo del tipo de flor empleada y de las otras notas con las que  es combinada.  La casa francesa Les Parfums de Rosine brinda un justo tributo a la Reina de las Flores con sus creaciones, nobles, bonitas y despojadas de pretensión. 

Cuando viajo, me gusta descubrir al menos un perfume que corporice el espíritu del lugar que estoy visitando. Estaba en busca de una rosa romántica y nostálgica cuando probé la línea en la igualmente nostálgica y bella Budapest.  

Aunque más tarde conocí al elegante y aldehídico La Rose de Rosine y el delicado  Ecume de Rose, apto para sirenas,  Poussière de Rose resultó lo que necesitaba en ese momento y cautivó mi corazón.

Poussière de Rose, una rosa amaderada, fue compuesta por el nariz  François Robert en 2001.  Evoca una rosa que ha pasado ligeramente su apogeo, una rosa que está comenzando a marchitarse pero ha conocido el esplendor. Esa sutil decadencia le confiere aún más encanto…como una tía madura pero aún hermosa quien, mientras tomamos té con pasteles, describe tiempos pasados y muestra viejas cartas de un amante. 

La ciruela y el damasco, espesos como confituras y reminiscentes de pastelería Auntrohúngara, no hacen que la fragancia caiga en terreno gourmand sino que, en cambio,  dan una agradable dulzura mientras que el y la canela aportan calidez.  La rosa  conjura las flores secas que se han conservado entre esas antiguas cartas de amor,  guardadas por décadas en un cofrecito de madera de cedro.  Una sutil nota de incienso va y viene, apareciendo y desapareciendo como fantasmas del pasado. El ámbar, benjuí y sándalo vuelcan su resplandor dorado-no tan distinto al de la luz de las velas- sobre la escena. 

Debería haberme quedado solamente un par de horas, pero las historias de Tía son tan atrapantes que no puedo irme, aunque afuera esté cayendo la noche.

Caro

Origen de la muestra: Botella comprada en Neroli, Budapest

foto: Les-parfums-de-rosine.com

Les Parfums de Rosine Poussière de Rose – Nostalgic chiaroscuro

Rose -probably the most ubiquitous fragrance note- adopts many guises and incarnations: it can show dew-kissed innocence, full-blown glamour or gothic darkness depending on the type of flower used and the other notes it is paired with. French house Les Parfums de Rosine pays due tribute to the Queen of Flowers with its noble, pretty and unpretentious creations.

Whenever I travel, I like to discover at least one fragrance that embodies the spirit of the place I am visiting. I was on the search for a romantic and nostalgic rose when I first tried  the line in the equally nostalgic and beautiful Budapest.  

Although I later met the elegant, aldehydic La Rose de Rosine and the delicate fit-for-a-mermaid Ecume de Rose, Poussière de Rose was exactly what I was looking for at the time and instantly captured my heart.

Poussière de Rose, a woody rose, was composed by nose François Robert in 2001.  It evokes a rose slightly past its prime, a rose that is starting to wilt but has known splendor.  That subtle decadence adds to its charm…like a mature but still beautiful aunt who, over tea with sweet treats, describes times gone by and shows old letters from a lover. 

The plum and apricot, jammy and reminiscent of AustroHungarian pastries, do not make the fragrance fall into gourmand territory but add a pleasant sweetness instead, while tea and cinnamon lend warmth. The rose conjures the dried flowers that have been pressed between those old love letters, kept for decades in a cedarwood casket.  A subtle incense note wafts in and out, appearing and disappearing like ghosts from the past. Amber, benzoin and sandalwood cast their golden glow -not unlike that of candlelight- over the whole scene. 

I should have stayed for only two hours but Auntie’s stories are so engaging I just cannot leave, even if it’s getting dark outside.

Caro

Origin of sample: Bottle purchased at Neroli, Budapest