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Juliette Has a Gun Citizen Queen – Coquetería retro

foto: Imdb.com  Bettie Page

foto: Imdb.com Bettie Page

Me di cuenta hace poco de que nunca había escrito una palabra sobre Citizen Queen, de  Juliette Has a Gun, uno de los perfumes que uso con más frecuencia.

Como amante de los perfumes vintage, entiendo que llevar los originales antiguos puede a veces resultar un poco exigente. Me hacen sentir que también debería estar vistiendo guantes y un sombrerito con velo a juego. Ahí es cuando los perfumes modernos de inspiración retro, como Citizen Queen,  vienen en mi auxilio. El hecho de que este eau de parfum aúne exitosamente dos de mis notas preferidas –rosa y cuero– tampoco está de más.

Citizen Queen fue creado por Romano Ricci, propietario de la marca.  Su fondo me recuerda más que un poco a Narciso Rodriguez For Her, que fue compuesto por Francis Kurkdjian, el nariz detrás de las dos primeras creaciones de Juliette Has a Gun (Lady Vengeance y Miss Charming).  Esta sensación puede deberse la base almizclada característica de la casa o bien mi impresión puede estar errada. Evocador aunque no nostálgico, Citizen Queen es quizás la propuesta más compleja de la línea, junto con su integrante más reciente, Mad Madame.

Pese a una dosis saludable de rosa, aldehídos y violeta, este no es el perfume de la abuela. O podría serlo, si tienen una abuela coqueta y atrevida que flirtea descaradamente con cualquiera que se cruce en su camino. Puede ser reminiscente de viejos cosméticos, pero también de lencería de encaje, guantes de cuero y látigos. La salida es un poco demasiado potente con su explosión aldehídica, pero la paciencia es luego recompensada con un corazón de cuero y flores.  El fondo almizclado y avainillado se vuelve mucho más interesante con el aliento animal de la civetaCitizen Queen parece fundirse con la piel y tiene una longevidad excelente.

Caro

Origen de la muestra: Botella comprada en Perfumerías Rouge, Buenos Aires

Otro perfume de inspiración retro que vale la pena probar es  Oscar de la Renta Esprit d’Oscar .

foto: Juliettehasagun.com

foto: Juliettehasagun.com

Juliette Has a Gun Citizen Queen – Retro coquetry

I  recently realized I had never written a word about Juliette Has a Gun Citizen Queen, one of the fragrances I wear most often.

As a lover of vintage fragrances,  I understand that wearing the original oldies can sometimes be a bit too demanding.  They make me feel I should also be wearing gloves and a pill-box hat with a veil to match. That’s when modern fragrances with retro inspiration, like Citizen Queen, come to help. The fact that this eau de parfum successfully marries two of my favorite notes –rose and leather– doesn’t hurt either.

Citizen Queen was created by Romano Ricci, owner of the brand.  Its drydown  reminds me more than a bit of Narciso Rodriguez For Her, which was composed by Francis Kurkdjian, the nose behind the first two creations from Juliette Has a Gun (Lady Vengeance and Miss Charming). This feeling might be due to the characteristic musky base of the line or, of course,  my impression might be wrong. Evocative though not nostalgic, Citizen Queen is perhaps the most complex offering from the line, together with their latest addition, Mad Madame.

Despite its healthy dose of rose, aldehydes and violet, this is not your grandmother’s perfume. Or it might be, if your granny happens to be one daring coquette who shamelessly flirt with everyone who crosses her path. It might be reminiscent of old cosmetics, but also of lacy underwear, leather gloves and whips. The opening seems a bit overpowering with its blast of aldehydes, but patience is later rewarded with a leathery floral heart. The musky vanillic drydown is made a lot more interesting by the animalic breath of civetCitizen Queen seems to meld with the skin and has excellent longevity.

Caro

Origin of sample: Bottle purchased at Perfumerías Rouge, Buenos Aires

Another retro-inspired fragrance worthy of mention is Oscar de la Renta Esprit d’Oscar

Fueguia 1833 El Otro Tigre – Soñando una fiera

imagen: Artsconnected.org          artista: Evert van Muyden         “Two Tigers”

Me encontraba al acecho del perfume más animal que pudiera encontrar;  si traspasaba la línea del Fauvismo, mejor aún.  Mi propósito era superponerlo con ciertos soliflorales a fin de tornarlos sucios, viciados, no tan virginales.

Casi segura de que sería el lugar donde hallar a mi fiera, me encaminé a la boutique de Fueguia 1833 . Una vez ahí, mi curiosidad giró alrededor de El Otro Tigre, un perfume  bautizado en honor al poema de Jorge Luis Borges que puede leerse más abajo. 

La amable vendedora me advirtió acerca de su carácter fuerte y masculino, pero generalmente hago caso omiso de las divisiones de género (y, para ser honesta, de la mayor parte de los consejos) cuando de perfumes se trata. No encontré la fragancia particularmente masculina; tampoco femenina, para el caso. Ni femme, ni homme: este líquido era bestial y peligroso. 

La salida, agresiva y punzante con ambrette, es de una cualidad indecente que remite al olor de los felinos grandes.  Muscone and muscenone -compuestos sintéticos que sustituyen el almizcle natural-  juegan un papel clave emulando el poder de atracción sexual de esta secreción  (por razones de índole ética el uso del almizcle natural está practicamente desterrado). Luego de unos momentos, la fragancia se torna más suave y vibrante con la irrupción de una nota de tuberosa. Esta tuberosa no es abiertamente floral  sino que prefiere exaltar su aspecto alcanforado. La adición de oud lleva al extremo el aspecto salvaje de la mezcla.

A pesar de su intensa animalidad, El Otro Tigre retiene cierta frescura que aparece, desaparece y arroja luces sobre una composición sombría, pintando un retrato del tigre y el follaje a su alrededor.  El  sándalo y la  vainilla de Madagascar  doman a la fiera y tornan la base cálida y dulzona. Ahora el animal es dócil, apenas un reflejo del tigre sediento de sangre que encontré en un principio.

Relativamente compacto en estructura, El Otro Tigre se superpone maravillosamente bien con el bouquet de rosas de Fueguia 1833 Juan Manuel. Combinado con el suave y dulce Ballena de la Pampa, es un sueño almizclado. 

Prefiero el extrait para superponer con otros perfumes y el absolu –aplicado ligerísimamente- si voy a disfrutarlo solo. Esta esencia, poderosa en todas sus encarnaciones, funciona mejor en cantidades muy moderadas.

Caro

Origen de la muestra: botellas compradas en Fueguia 1833, Buenos Aires

El Otro Tigre

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
la vasta Biblioteca laboriosa
y parece alejar los anaqueles;
fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
él irá por su selva y su mañana
y marcará su rastro en la limosa
margen de un río cuyo nombre ignora
(en su mundo no hay nombres ni pasado
ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
y husmeará en el trenzado laberinto
de los olores el olor del alba
y el olor deleitable del venado.
Entre las rayas del bambú descifro
sus rayas y presiento la osatura
bajo la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
mares y los desiertos del planeta;
desde esta casa de un remoto puerto
de América del Sur, te sigo y sueño,
oh tigre de las márgenes del Ganges.


Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
que el tigre vocativo de mi verso
es un tigre de símbolos y sombras,
una serie de tropos literarios
y de memorias de la enciclopedia
y no el tigre fatal, la aciaga joya
que, bajo el sol o la diversa luna,
va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los símbolos he opuesto
el verdadero, el de caliente sangre,
el que diezma la tribu de los búfalos
y hoy, 3 de agosto del 59,
alarga en la pradera una pausada
sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
y de conjeturar su circunstancia
lo hace ficción del arte y no criatura
viviente de las que andan por la tierra.

Un tercer tigre buscaremos. Éste
será como los otros una forma de mi sueño, 
un sistema de palabras
humanas y no el tigre vertebrado
que, más allá de las mitologías,
pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo
me impone esta aventura indefinida,
insensata y antigua, y persevero
en buscar por el tiempo de la tarde
el otro tigre, el que no está en el verso.

Jorge Luis Borges, 1960

foto: gentileza de Fueguia 1833

Fueguia 1833 El Otro Tigre – Dreaming of a wild beast

I was to be on the prowl for the most animalic fragrance  I could find; if it ventured to cross the threshold of Fauvism, all the better.  My aim was to layer it with certain soliflores in order to turn them dirtier, tainted, not so virginal.

Almost sure it would be the right place to find my beast, I headed straight to the Fueguia 1833 boutique. Once there, my curiosity was piqued by El Otro Tigre, a perfume  named after the poem by Jorge Luis Borges which can be read below. 

A charming sales assistant warned me about its strong and masculine character but I generally disregard gender divisions (and, to be honest, most advice) when it comes to scents. I didn’t find the fragrance particularly masculine, or feminine for that matter. No femme, no homme: this juice was animalic and dangerous. 

The opening, aggressive and pungent with ambrette is almost indecent, redolent of the smell of big cats.  Muscone and muscenone -synthetic compounds that substitute natural musk –  play a key role mimicking the sexual attractant power of this secretion (natural musk has practically been banned due ethical motives).  After a few moments, the fragrance gets softer and brighter as a tuberose note emerges. This tuberose isn’t  overtly floral but chooses to exalt its green camphoraceous aspect instead. The addition of oud takes the wild aspect of the blend to the extreme.

Despite its intense animality, El Otro Tigre retains a certain  freshness which wafts now and then, casting lights on the shadowy composition, painting  a  portrait of the tiger and the foliage around him.  Sandalwood and Madagascan vanilla tame the beast and make the drydown surprisingly warm and sweetish. This animal is now docile, only a reflection of the bloodthirsty tiger I first met.

Relatively compact in structure, El Otro Tigre layers wonderfully well with the rose bouquet of Fueguia 1833 Juan Manuel. Combined with the softer and sweeter Ballena de la Pampa, it becomes pure musk heaven. 

I prefer to wear the extrait when I layer it with other fragrances and the absolu –applied with the lightest hand- if I want to enjoy it on its own. This essence,  powerful in all concentrations, works best in very moderate quantities.

Caro

Origin of sample: Bottles purchased at Fueguia 1833, Buenos Aires

The Other Tiger

A tiger comes to mind. The twilight here
Exalts the vast and busy Library
And seems to set the bookshelves back in gloom;
Innocent, ruthless, bloodstained, sleek
It wanders through its forest and its day
Printing a track along the muddy banks
Of sluggish streams whose names it does not know
(In its world there are no names or past
Or time to come, only the vivid now)
And makes its way across wild distances
Sniffing the braided labyrinth of smells
And in the wind picking the smell of dawn
And tantalizing scent of grazing deer;
Among the bamboo’s slanting stripes I glimpse
The tiger’s stripes and sense the bony frame
Under the splendid, quivering cover of skin.
Curving oceans and the planet’s wastes keep us
Apart in vain; from here in a house far off
In South America I dream of you,
Track you, O tiger of the Ganges’ banks.

It strikes me now as evening fills my soul
That the tiger addressed in my poem
Is a shadowy beast, a tiger of symbols
And scraps picked up at random out of books,
A string of labored tropes that have no life,
And not the fated tiger, the deadly jewel
That under sun or stars or changing moon
Goes on in Bengal or Sumatra fulfilling
Its rounds of love and indolence and death.
To the tiger of symbols I hold opposed
The one that’s real, the one whose blood runs hot
As it cuts down a herd of buffaloes,
And that today, this August third, nineteen
Fifty-nine, throws its shadow on the grass;
But by the act of giving it a name,
By trying to fix the limits of its world,
It becomes a fiction not a living beast,
Not a tiger out roaming the wilds of earth.

We’ll hunt for a third tiger now, but like
The others this one too will be a form
Of what I dream, a structure of words, and not
The flesh and one tiger that beyond all myths
Paces the earth. I know these things quite well,
Yet nonetheless some force keeps driving me
In this vague, unreasonable, and ancient quest,
And I go on pursuing through the hours
Another tiger, the beast not found in verse.

Jorge Luis Borges, 1960

Translation taken from www.poemhunter.com