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Letras Perfumadas – “Ramo de violetas” de Pablo Neruda

imagen: Oilpaintings-sales.com "Bouquet Of Violets"  artista: Edouard Manet  (1872)

imagen: Oilpaintings-sales.com “Bouquet de violetas” artista: Edouard Manet (1872)

Crespo ramo en la sombra sumergido:
gotas de agua violeta
y luz salvaje
subieron con tu aroma:
una fresca hermosura
subterránea*
trepó con tus capullos
y estremeció mis ojos y mi vida.

Una por una, flores
que alargaron
metálicos pedúnculos,
acercando en la sombra
rayo tras rayo de una luz oscura
hasta que coronaron
el misterio
con su masa profunda de perfume,
y unidas
fueron una sola estrella
de olor remoto y corazón morado.

Ramo profundo,
íntimo
olor
de la naturaleza,
pareces
la onda, la cabellera,
la mirada
de una náyade rota
y submarina,
pero de cerca,
en plena
temeridad azul de tu fragancia,
tierra, flor de la tierra,
olor terrestre
desprendes, y tu rayo
ultravioleta
es combustión lejana de volcanes.

Sumerjo en tu hermosura
mi viejo rostro tantas
veces hostilizado por el polvo
y algo desde la tierra
me transmites,
y no es sólo un perfume,
no es sólo el grito puro
de tu color total, es más bien
una palabra con rocío,
una humedad florida con raíces.

Frágil haz de violetas
estrelladas,
pequeño, misterioso
planetario
de fósforo marino,
nocturno ramo entre las hojas verdes,
la verdad es
que no hay palabra azul para expresarte:

más que toda palabra
te describe un latido de tu aroma.

Pablo Neruda (1956)

“Tercer libro de las odas“ Buenos Aires, Losada, 1957.

Desde siempre, las violetas han sido mis flores favoritas. En mi primera infancia viví en una casa sin jardín, en el centro de la ciudad. Sin embargo, teníamos un patio trasero con un cantero mullido de violetas (Viola odorata). Durante el invierno me gustaba buscar las flores, olerlas y cortarlas para hacer ramitos y adornar la mesa.

Unos años después nos mudamos a las afueras. Si bien la nueva casa contaba con un gran jardín, nunca plantamos violetas. Pero no tardé en descubrir que a unas cuadras de distancia había un extenso terreno baldío tapizado de violetas silvestres, bordeado por frondosos árboles y un estrecho arroyito. Las caminatas de fin de semana por allí, al resplandor del sol invernal, eran casi de ensueño.

Hace muchos años que no huelo una violeta. Ya no se ven en los jardines, ni siquiera vendedores ofreciendo ramitos por la calle como cuando yo era niña. Aquellos recuerdos sólo pueden cobrar vida mediante los perfumes que evocan su fragancia. Y también mediante las figuras retóricas empleadas en un poema como el de Neruda: las violetas son una “humedad florida con raíces”.

Virginia

(*)Nota bene: en la primera estrofa el autor estaría aludiendo al mito de Perséfone o Proserpina, quien fue raptada y llevada al Inframundo por Hades o Dis, mientras recogía flores (entre ellas, violetas).

foto: Riochico.wordpress.com "El Rapto de Perséfone" artista: Gian Lorenzo Bernini (1622)

foto: Riochico.wordpress.com “El Rapto de Perséfone” artista: Gian Lorenzo Bernini (1622)

Scented Letters – “Ode to a Cluster of Violets” by Pablo Neruda

Crisp cluster
plunged in shadow.
Drops of violet water
and raw sunlight
floated up with your scent.
A fresh
subterranean beauty*
climbed up from your buds
thrilling my eyes and my life.

One at a time, flowers
that stretched forward
silvery stalks,
creeping closer to an obscure light
shoot by shoot in the shadows,
till they crowned
the mysterious mass
with an intense weight of perfume
and together
formed a single star
with a far-off scent and a purple center.

Poignant cluster
intimate
scent
of nature,
you resemble
a wave, or a head of hair,
or the gaze
of a ruined water nymph
sunk in the depths.
But up close,
in your fragrance’s
blue brazenness,
you exhale the earth,
an earthly flower, an earthen
smell and your ultraviolet
gleam
in volcanoes’ faraway fires.

Into your loveliness I sink
a weathered face,
a face that dust has often abused.
You deliver
something out of the soil.
It isn’t simply perfume,
nor simply the perfect cry
of your entire color, no: it’s
a word sprinkled with dew,
a flowering wetness with roots.

Fragile cluster of starry
violets,
tiny, mysterious
planet
of marine phosphorescence,
nocturnal bouquet nestled in green leaves:
the truth is
there is no blue word to express you.

Better than any word
is the pulse of your scent.

Pablo Neruda (1956)

From “Odes to Common Things”. Translated by Ken Krabbenhoft, Bullfinch Press, 1994. Source: http://memoryanddesire.typepad.com

Violets have always been my favorite flowers. In my early childhood I lived in a house without a garden, in the center of the town. However, we had a little backyard with a kind of fluffy bed of violets (Viola odorata). During Winter I enjoyed looking for the flowers, enjoying their smell, making bouquets and decorating the table with them.

A few years later we moved to the suburbs. Although the new house had a large garden, we never planted violets. But I discovered very soon that there was a vast pasture land carpeted with wild violets, just a few blocks away; it was bordered by lush trees and a narrow stream. Weekend walks around there, under the glow of the Winter sun, were almost dreamlike.

For many years afterwards I did not smell fresh violets again. The tiny flower is no longer seen in the gardens; clusters of violets are seldom offered by street vendors nowadays (it was very common when I was a child). Those memories can now only come to life through evocative perfumes and also by rhetorical figures employed in certain poems. As Neruda wrote: Violets are “a flowering wetness with roots.”

Virginia

(* ) NB : in the first stanza the author is probably referring to the myth of Persephone or Proserpine, who was picking flowers (among them, violets) when Hades or Dis kidnapped her and took her to the Underworld.

foto: Flickr.com "Violets in the dark" ph: Mikkashar

foto: Flickr.com “Violets in the dark” ph: Mikkashar

Letras Perfumadas – “Oda a la jardinera” de Pablo Neruda

imagen: Bjws.blogspot.com Woman in a Garden  artista: John Leslie Breck (1860-1899)

imagen: Bjws.blogspot.com   Woman in a Garden   artista: John Leslie Breck (1860-1899)

Sí, yo sabía que tus manos eran
el alhelí florido, la azucena
de plata;
algo que ver tenías
con el suelo,
con el florecimiento de la tierra,
pero
cuando
te vi cavar, cavar,
apartar piedrecitas
y manejar raíces
supe de pronto,
agricultora mía,
que
no sólo
tus manos,
sino tu corazón
eran de tierra,
que allí
estabas
haciendo
cosas tuyas,
tocando
puertas
húmedas
por donde
circulan
las
semillas.

Así, pues,
de una a otra
planta
recién
plantada,
con el rostro
manchado
por un beso
del barro,
ibas
y regresabas
floreciendo,
ibas
y de tu mano
el tallo
de la astromelia
elevó su elegancia solitaria,
el jazmín
aderezó
la niebla de tu frente
con estrellas de aroma y de rocío.
Todo
de ti crecía
penetrando
en la tierra
y haciéndose
inmediata
luz verde,
follaje y poderío.
Tú le comunicabas
tus semillas,
amada mía,
jardinera roja.
Tu mano
se tuteaba
con la tierra
y era instantáneo
el claro crecimiento.

Amor, así también
tu mano
de agua,
tu corazón de tierra,
dieron
fertilidad
y fuerza a mis canciones.

Tocas
mi pecho
mientras duermo
y los árboles brotan
de mi sueño.
Despierto, abro los ojos,
y has plantado
dentro de mí
asombradas estrellas
que suben con mi canto.

Es así, jardinera:
nuestro amor
es
terrestre:
tu boca es planta de la luz, corola,
mi corazón trabaja en las raíces.

Pablo Neruda 

Tercer libro de las odas Buenos Aires, Losada, 1957.

La Modernidad nos ha quitado -entre otras cosas- la costumbre del contacto cotidiano con la tierra: su olor, su textura, su humedad, su temperatura. Hemos nacido en un momento histórico y en una sociedad en el que tierra se asocia con la suciedad (valga la cacofonía) y, por lo tanto, conlleva cierta carga negativa.

Sin embargo, el desarrollo de la jardinería se ha vuelto cada vez más común, especialmente en el mundo de la perfumería artesanal. Mesha Munyan, Roxana Villa o Maggie Mahboubian son sólo algunas de las perfumistas que suelen aplicar en sus fórmulas esencias provenientes de cosechas sus propios jardines.

Una oda a una jardinera no es poca cosa y mucho menos si viene de parte de Pablo Neruda. Con ojo atento, corazón apasionado y pluma prodigiosa comparó el trabajo de la tierra y sus imágenes sensoriales con el amor. Sin dudas, ambos implican tiempo, sentimientos, dedicación y (¿por qué no?) cierto talento.

Virginia

foto: Florespedia.com  Alhelíes

foto: Florespedia.com Alhelíes

Scented Letters – “Ode to a woman gardening” by Pablo Neruda

Yes, I knew that your hands were
a budding sprout, a lily
of silver:
you had something to do
with the soil,
with the flowering of the earth,
but
when
I saw you digging, digging,
pushing pebbles apart
and guiding roots
I knew at once,
my farming woman,
that
not only
your hands
but your heart
were of earth,
that there
you were
making
your things,
touching
moist
doorways
through which
the
seeds
circulate.

So in this way
from one plant
to the other
recently
planted one,
with your face
spotted
with a kiss
from the clay,
you went
and came back
flowering,
you went
and from your hand
the stem
of the astromeria
raised its solitary elegance,
the jasmine
adorned
the mist on your brow
with stars of dew and fragrance.

Everything
grew from you
penetrating
into the earth
and becoming
green light,
foliage and power
you communicated
your seeds to it,
my beloved,
red gardening woman:
your hand
on familiar terms
with the earth
and the bright growing
was instantaneous.
Love, thus also
your hand
of water,
your heart of earth,
gave
fertility
and strength to my songs
you touch
my chest
while I sleep
and trees blossom
from my dreaming.
I wake up, open my eyes,
and you have
inside me
stars in the shadows
which will rise and shine
in my song.

That’s how it is, gardening woman:
our love
is
earthly:
your mouth is a plant of light, a corolla,
my heart works among the roots.

Pablo Neruda

From “Tercer libro de las odas“, 1956. Translated by Jodey Bateman. Source: http://spanishpoems.blogspot.com

Modernity has taken from us -among other things- the habit of daily contact with the ground; its smell, texture, moisture, temperature. We were born in a historical time and within a society in which soil is associated with dirt and, therefore, carries certain negative connotations.

Notwithstanding, the development of gardening has become increasingly common, especially in the world of artisanal perfumery. Mesha Munyan, Roxana Villa or Maggie Mahboubian are just some of the perfumers that typically employ essences harvested from their own gardens in their formulas .

An ode to a gardener is no small matter, much less if it comes from Pablo Neruda. With a watchful eye, prodigious pen and a passionate heart he compared the work of the land and its sensory images with love. Without a doubt, both involve time, feelings, dedication, and (why not?) some talent.

Virginia

foto: Plantas.facilisimo.com Azucenas

foto: Plantas.facilisimo.com    Azucenas

foto: Commons.wikimedia.org  Alstroemeria

foto: Commons.wikimedia.org   Alstroemeria

foto: Florespedia.com  Jazmines

foto: Florespedia.com      Jazmines

foto: Proyectolomas.weebly.com   Amancae

foto: Proyectolomas.weebly.com     Amancae

Letras Perfumadas – “Soneto XVII” de Pablo Neruda por Olympic Orchids

foto: Greatplantpicks.org

Se habla mucho sobre el abismo que hay entre los olores y las palabras, de lo dificil que es describir un perfume. Pero, que hay de la inversa? Cuán complejo puede ser partir de las palabras y crear un perfume? Esas cuestiones son las que me inquietan mientras huelo el ultimo lanzamiento de Olympic Orchids Artisan Perfumes : Sonnet XVII (presentado en el L.A Artisan Fragance Salon).

Inspirada en el poema de Pablo Neruda, la perfumista y creadora de la casa – Ellen Covey – crea esta intensa composición contando con la iniciativa y estrecha colaboración de Michelyn Camen (editora en jefe de Cafleurebon). Juntas tomaron el desafío de dotar de vida olfativa a una obra escrita.

Al destapar el frasquito, me sacude una nube terrosa, verde y salada. Es fresca gracias a la cidra, pero una vez aplicada en la piel muestra toda su opacidad. Por momentos se torna tan polvoriento que me lleva a pensar en un vestido de tul sucio por el paso del tiempo.

Aun asi, posee una profundidad dulce y conmovedora, atravesada por agudas punzadas indólicas. Las notas de orquídea y una gran cuota de absoluto de osmanto le dan un caracter floral atípico por su tinte sombrío.

Poco a poco percibo que esa superficie sucia y polvorienta de vetiver y lentisco se va asentando y toma cuerpo con las notas del cuero. Junto al ambargris, al almizcle y al musgo de roble provoca la sensación cálida y contenedora de un fuerte abrazo.

Este parfum recrea, sin dudas, muchas de las sensaciones y sentimientos que la pluma de Neruda nos regala en su soneto.

Virginia

Origen de la muestra: kit de prensa.

Soneto XVII (1959)

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.*

*Poema perteneciente a la obra “Cien sonetos de amor”(1959) de Pablo Neruda (1904-1973). Fuente: gentileza de Olympic Orchids.

foto: Orchidscents.com

Scented Letters – ”Sonnet XVII” by Pablo Neruda by Olympic Orchids

Many times, we talk about the abyss between odors and words and how difficult it is to describe a perfume. But, what about the opposite? How complex could it be to create a smell from words? These questions go around in my head as I’m sniffing the latest release (it was presented at L.A. Artisan Fragrance Salon) of Olympics Orchids Artisan Perfumes: Sonnet XVII.

In-house perfumer and owner Ellen Covey, inspired by Pablo Neruda‘s poem, creates an intense composition with the idea and close collaboration of Michelyn Camen (editor in chief of Cafleurebon). Together they took the challenge of giving olfactory life to a written text.

An earthy green salty cloud shakes me when I uncover the little bottle. It also feels fresh because of the citron note. But once applied on the skin it shows its full opacity. From time to time it becomes so dusty that makes me think of an old and dirty tulle dress.

Yet, it has a sweet and soulful depth pierced by sharp indolic twinges. The orchid notes, with an abundant amount of osmanthus absolute, bring an athypical floral character due to their darkness.

I gradually perceive that dirty and dusty surface of vetiver an mastic becomes solid and takes shape with the leather notes. The combination of ambergris, musk and oakmoss wraps me in a warm sensation like a tight embrace.

Without a doubt this parfum recreates many of the sensations and feelings that Neruda’s pen gives us with this sonnet.

Virginia

Origin of sample: Sample of press kit

Sonnet XVII (1960)

I do not love you as if you were salt-rose, or topaz,
or the arrow of carnations the fire shoots off.
I love you as certain dark things are to be loved,
in secret, between the shadow and the soul.

I love you as the plant that never blooms
but carries in itself the light of hidden flowers;
thanks to your love a certain solid fragrance,
risen from the earth, lives darkly in my body.

I love you without knowing how, or when, or from where.
I love you straightforwardly, without complexities or pride;
so I love you because I know no other way than this:

where I does not exist, nor you,
so close that your hand on my chest is my hand,
so close that your eyes close as I fall asleep.*

*Poem from “One Hundred Love Sonnets”(1959) by Pablo Neruda (1904-1973). Translation: Courtesy of Olympic Orchids.

foto: Lasendadebaraka.blogspot.com