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Ayala Moriel Parfums Espionage – De la tina de baño a la chimenea

foto: Basicknead.com

foto: Basicknead.com

Conocí personalmente a la joven perfumista Ayala Moriel -y a varias de sus obras- en el último Artisan Fragrance Salon. Ella comenzó su marca en el 2001 en Vancouver, Canadá. Desde ese momento no ha parado de crear: en su website ya se listan más de 50 fragancias (todas ellas hechas con ingredientes 100% naturales). Una de mis favoritas es Espionage.

Para empezar a describir a este chipre-cuero voy a recurrir a imágenes y sensaciones por separado y luego las conectaré con la evolución del perfume.

Imaginate que estás tomando un baño de inmersión con aceite esencial de bergamota, fresco y tonificante. Después aplicás una loción corporal con aroma a jazmín y orris; luego, un suave velo floral de talco con notas de rosa. Ya con la piel fragante envuelta en una suave bata vas junto a la chimenea para avivar el fuego. Poco a poco el humo amaderado de los leños te va impregnando hasta confundirse con el olor a limpio de la piel.

Ahora bien, Espionage sigue más o menos el camino inverso de lo que acabo de describir. Comienza muy ahumado, áspero, casi sucio. Las flores y la bergamota impiden que llegue a ponerse grasoso mientras que el orris le aporta cierta “jabonosidad”. Las notas de cuero y tabaco endulzadas con absoluto de vainilla y tonka airean a las maderas de guayaco y al cedro. El ambrette almizcla y entibia todo, cual esa bata que envuelve al cuerpo recién salido del cuarto de baño.

Sensualmente femenino y misterioso, esta fragancia ostenta una proyección con carácter. Despliega la bandera de lo que la perfumería natural de calidad es capaz de hacer.

Virginia

Origen de la muestra: comprada en Ayalamoriel.com

foto: Iris-bleu.centerblog.net

foto: Iris-bleu.centerblog.net

Ayala Moriel Parfums Espionage – From the bathtub to the fireplace

I met in person young perfumer Ayala Moriel -and several of her creation at the latest edition of Artisan Fragrance Salon. She started her brand in 2001 in VancouverCanada. Since then she has not stopped creating: on her website there are already listed more than 50 fragrances (all them made ​​with 100% natural ingredients). One of my favorites is Espionage.

To begin to describe this leathery-chypre I’ll use images and sensations separately and then I’ll connect them with the development of the perfume.

Imagine you are taking a bath with essential oil of bergamot added, it’s fresh and invigorating. Next apply a body lotion scented with jasmine and orris, and then a soft veil of floral talc with rose notes. After that, with your fragrant skin wrapped in a soft robe, you go to the fireplace to fan the flames. The woody smoke from the logs is gradually permeating your clothes until it fuses with the clean smell of the skin.

Well, Espionage has more or less the opposite development of what I’ve just described. It starts very smoky, rough, almost dirty. Flowers and bergamot prevent it from becoming greasy, while orris gives some hints of soapiness. Leather and tobbaco notes -sweetened by vanilla absolute and tonka- give a certain airiness to guaiac wood and cedar. The musky ambrette warms everything like that robe that covers the body just out of the bath.

Sensually feminine and mysterious, this fragrance boasts a notable projection. It beards the standard of what quality natural perfumery can achieve.

Virginia

Origin of sample: sample purchased from Ayalamoriel.com

foto: Ayalamoriel.com

foto: Ayalamoriel.com

Neela Vermeire Créations Mohur – Emperatriz de la India

imagen: Columbia.edu

imagen: Columbia.edu      Nur Jahan

Neela Vermeire Creations es una colección de fragancias inspirada por India, la tierra natal de su fundadora. El nariz tras estos evocadores eaux de parfum no es otro que Bertrand Duchaufour, un perfumista a quien siempre he considerado talentoso, pero que ahora he elevado a la categoría de deidad. Neela Vermeire es la mejor embajadora que la India podría tener. Su  línea se presenta sólida en términos de concepto, calidad y belleza. Los perfumes son poéticos y parecen capaces de arrastrar a la superficie emociones ocultas.

Mohur fue inspirado por la era del Imperio Mogol y el British Raj (el dominio británico), período en el cual las artes y la arquitectura florecieron en India. Esta creación rinde tributo a la bella y culta Emperatriz Mehrunissa,  conocida como Nur Jahan (1577–1645), una mujer fascinante que diseñaba ropas, escribía poemas, hacía acuñar sus propias monedas y conocía los secretos del arte de la perfumería. Se cuenta también que la temeraria Nur Jahan era una cazadora entusiasta.

Apenas olfateé Mohur creí ser anósmica a él, ya que apenas logré percibir algunas vagas notas. Esto no sorprende, ya que el sinfónico Trayee que había probado minutos antes se resistía a abandonar mi nariz y mi cerebro.

Orquestado alrededor de la rosa, Mohur es un perfume sereno aunque poderoso. Esta delicada composición parece cambiar de forma continuamente, como la versión olfativa de un caleidoscopio. Describirlo como una rosa especiada sería una simplificación grosera. Elementos tan dispares como rosa, jabón, oud, cuero, finos productos de tocadorpastelería coexisten pacíficamente en una fragancia a la vez surreal y nostálgica. En este caleidoscopio el elemento más vibrante puede ser la rosa, pero un instante más tarde son las especias las que chispean. Algunos días, la leche de almendras y los dulces prestan su abrazo reconfortante para, en seguida, mutar en un cuero que me transporta a la niñez y revive el aroma de Relicario, mi caballo favorito.

Mohur logra desplegar sus muchas facetas sin perder un gramo de majestad. Aunque usualmente prefiero perfumes con más sillage, su belleza exquisita me llega al fondo del corazón.

Caro

Origen de la muestra: Muestra gentileza de Neela Vermeire

También hemos reseñado Trayee y Bombay Bling

foto: Persiancarpetguide.com

foto: Persiancarpetguide.com    Taj Mahal, circa 1890

Neela Vermeire Créations Mohur – Empress of India

Neela Vermeire Créations is a fragrance collection inspired by its founder’s native land, India. The nose behind these evocative eaux de parfum is none other than Bertrand Duchaufour, a perfumer I have always regarded as talented, but I have now elevated to the status of deity. Neela Vermeire is the best ambassadress India could possibly have. Her line appears solid in terms of concept, quality and beauty. The perfumes are poetic and seem able to draw hidden emotions to the surface.

Mohur was inspired by the Mughal Empire and British Raj era, a period in which the arts and architecture flourished in India. This creation pays tribute to the beautiful and educated Empress Mehrunissa, known as Nur Jahan (1577–1645), a fascinating woman who designed clothes, had her own coins minted, wrote poems and knew the secrets of the art of perfumery. It is also told the fearless Nur Jahan was an avid hunter.

Upon first sniff I thought I was anosmic to Mohur, I could barely smell a thing. This is not surprising since the symphonic Trayee, which I had tried prior to it, was refusing to leave my nostrils and brain.

Orchestrated around the rose, Mohur is a serene yet powerful fragrance. This delicate composition seems to shift shape continuously, like an olfactory version of a kaleidoscope. Describing it as a spicy rose would be a gross simplification. Such dissimile elements as rose, soap, oud, leather, fine toiletries and pastries coexist peacefully in a fragrance that is both surreal and nostalgic. In this kaleidoscope, the rose may be the most vibrant element, but just a second later it’s the spices that sparkle. Other days, the almond milk and pastries give their comforting embrace just to morph into a leather that takes me back to my childhood and awakes the scent of Relicario, mi favorite horse.

Mohur manages to display its many facets without losing an ounce of majesty. Although I tend to favor fragrances with bigger sillage, this exquisite beauty touches my heart deeply.

Caro

Origin of sample: Sample courtesy of Neela Vermeire

We have also reviewed Trayee and Bombay Bling

foto: Jovoyparis.com

foto: Jovoyparis.com

Fueguia 1833 El Otro Tigre – Soñando una fiera

imagen: Artsconnected.org          artista: Evert van Muyden         “Two Tigers”

Me encontraba al acecho del perfume más animal que pudiera encontrar;  si traspasaba la línea del Fauvismo, mejor aún.  Mi propósito era superponerlo con ciertos soliflorales a fin de tornarlos sucios, viciados, no tan virginales.

Casi segura de que sería el lugar donde hallar a mi fiera, me encaminé a la boutique de Fueguia 1833 . Una vez ahí, mi curiosidad giró alrededor de El Otro Tigre, un perfume  bautizado en honor al poema de Jorge Luis Borges que puede leerse más abajo. 

La amable vendedora me advirtió acerca de su carácter fuerte y masculino, pero generalmente hago caso omiso de las divisiones de género (y, para ser honesta, de la mayor parte de los consejos) cuando de perfumes se trata. No encontré la fragancia particularmente masculina; tampoco femenina, para el caso. Ni femme, ni homme: este líquido era bestial y peligroso. 

La salida, agresiva y punzante con ambrette, es de una cualidad indecente que remite al olor de los felinos grandes.  Muscone and muscenone -compuestos sintéticos que sustituyen el almizcle natural-  juegan un papel clave emulando el poder de atracción sexual de esta secreción  (por razones de índole ética el uso del almizcle natural está practicamente desterrado). Luego de unos momentos, la fragancia se torna más suave y vibrante con la irrupción de una nota de tuberosa. Esta tuberosa no es abiertamente floral  sino que prefiere exaltar su aspecto alcanforado. La adición de oud lleva al extremo el aspecto salvaje de la mezcla.

A pesar de su intensa animalidad, El Otro Tigre retiene cierta frescura que aparece, desaparece y arroja luces sobre una composición sombría, pintando un retrato del tigre y el follaje a su alrededor.  El  sándalo y la  vainilla de Madagascar  doman a la fiera y tornan la base cálida y dulzona. Ahora el animal es dócil, apenas un reflejo del tigre sediento de sangre que encontré en un principio.

Relativamente compacto en estructura, El Otro Tigre se superpone maravillosamente bien con el bouquet de rosas de Fueguia 1833 Juan Manuel. Combinado con el suave y dulce Ballena de la Pampa, es un sueño almizclado. 

Prefiero el extrait para superponer con otros perfumes y el absolu –aplicado ligerísimamente- si voy a disfrutarlo solo. Esta esencia, poderosa en todas sus encarnaciones, funciona mejor en cantidades muy moderadas.

Caro

Origen de la muestra: botellas compradas en Fueguia 1833, Buenos Aires

El Otro Tigre

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
la vasta Biblioteca laboriosa
y parece alejar los anaqueles;
fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
él irá por su selva y su mañana
y marcará su rastro en la limosa
margen de un río cuyo nombre ignora
(en su mundo no hay nombres ni pasado
ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
y husmeará en el trenzado laberinto
de los olores el olor del alba
y el olor deleitable del venado.
Entre las rayas del bambú descifro
sus rayas y presiento la osatura
bajo la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
mares y los desiertos del planeta;
desde esta casa de un remoto puerto
de América del Sur, te sigo y sueño,
oh tigre de las márgenes del Ganges.


Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
que el tigre vocativo de mi verso
es un tigre de símbolos y sombras,
una serie de tropos literarios
y de memorias de la enciclopedia
y no el tigre fatal, la aciaga joya
que, bajo el sol o la diversa luna,
va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los símbolos he opuesto
el verdadero, el de caliente sangre,
el que diezma la tribu de los búfalos
y hoy, 3 de agosto del 59,
alarga en la pradera una pausada
sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
y de conjeturar su circunstancia
lo hace ficción del arte y no criatura
viviente de las que andan por la tierra.

Un tercer tigre buscaremos. Éste
será como los otros una forma de mi sueño, 
un sistema de palabras
humanas y no el tigre vertebrado
que, más allá de las mitologías,
pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo
me impone esta aventura indefinida,
insensata y antigua, y persevero
en buscar por el tiempo de la tarde
el otro tigre, el que no está en el verso.

Jorge Luis Borges, 1960

foto: gentileza de Fueguia 1833

Fueguia 1833 El Otro Tigre – Dreaming of a wild beast

I was to be on the prowl for the most animalic fragrance  I could find; if it ventured to cross the threshold of Fauvism, all the better.  My aim was to layer it with certain soliflores in order to turn them dirtier, tainted, not so virginal.

Almost sure it would be the right place to find my beast, I headed straight to the Fueguia 1833 boutique. Once there, my curiosity was piqued by El Otro Tigre, a perfume  named after the poem by Jorge Luis Borges which can be read below. 

A charming sales assistant warned me about its strong and masculine character but I generally disregard gender divisions (and, to be honest, most advice) when it comes to scents. I didn’t find the fragrance particularly masculine, or feminine for that matter. No femme, no homme: this juice was animalic and dangerous. 

The opening, aggressive and pungent with ambrette is almost indecent, redolent of the smell of big cats.  Muscone and muscenone -synthetic compounds that substitute natural musk –  play a key role mimicking the sexual attractant power of this secretion (natural musk has practically been banned due ethical motives).  After a few moments, the fragrance gets softer and brighter as a tuberose note emerges. This tuberose isn’t  overtly floral but chooses to exalt its green camphoraceous aspect instead. The addition of oud takes the wild aspect of the blend to the extreme.

Despite its intense animality, El Otro Tigre retains a certain  freshness which wafts now and then, casting lights on the shadowy composition, painting  a  portrait of the tiger and the foliage around him.  Sandalwood and Madagascan vanilla tame the beast and make the drydown surprisingly warm and sweetish. This animal is now docile, only a reflection of the bloodthirsty tiger I first met.

Relatively compact in structure, El Otro Tigre layers wonderfully well with the rose bouquet of Fueguia 1833 Juan Manuel. Combined with the softer and sweeter Ballena de la Pampa, it becomes pure musk heaven. 

I prefer to wear the extrait when I layer it with other fragrances and the absolu –applied with the lightest hand- if I want to enjoy it on its own. This essence,  powerful in all concentrations, works best in very moderate quantities.

Caro

Origin of sample: Bottles purchased at Fueguia 1833, Buenos Aires

The Other Tiger

A tiger comes to mind. The twilight here
Exalts the vast and busy Library
And seems to set the bookshelves back in gloom;
Innocent, ruthless, bloodstained, sleek
It wanders through its forest and its day
Printing a track along the muddy banks
Of sluggish streams whose names it does not know
(In its world there are no names or past
Or time to come, only the vivid now)
And makes its way across wild distances
Sniffing the braided labyrinth of smells
And in the wind picking the smell of dawn
And tantalizing scent of grazing deer;
Among the bamboo’s slanting stripes I glimpse
The tiger’s stripes and sense the bony frame
Under the splendid, quivering cover of skin.
Curving oceans and the planet’s wastes keep us
Apart in vain; from here in a house far off
In South America I dream of you,
Track you, O tiger of the Ganges’ banks.

It strikes me now as evening fills my soul
That the tiger addressed in my poem
Is a shadowy beast, a tiger of symbols
And scraps picked up at random out of books,
A string of labored tropes that have no life,
And not the fated tiger, the deadly jewel
That under sun or stars or changing moon
Goes on in Bengal or Sumatra fulfilling
Its rounds of love and indolence and death.
To the tiger of symbols I hold opposed
The one that’s real, the one whose blood runs hot
As it cuts down a herd of buffaloes,
And that today, this August third, nineteen
Fifty-nine, throws its shadow on the grass;
But by the act of giving it a name,
By trying to fix the limits of its world,
It becomes a fiction not a living beast,
Not a tiger out roaming the wilds of earth.

We’ll hunt for a third tiger now, but like
The others this one too will be a form
Of what I dream, a structure of words, and not
The flesh and one tiger that beyond all myths
Paces the earth. I know these things quite well,
Yet nonetheless some force keeps driving me
In this vague, unreasonable, and ancient quest,
And I go on pursuing through the hours
Another tiger, the beast not found in verse.

Jorge Luis Borges, 1960

Translation taken from www.poemhunter.com