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Perfumando la casa con Papier d’Armenie

 

foto: Virginia Blanco   granos de resina de benjuí

foto: Virginia Blanco granos de resina de benjuí

Existe algo atávico y casi inductor de trance, en perfumar las habitaciones mediante humo, una satisfacción que no se compara a la de usar  velas aromáticas y, mucho menos, sprays. Palo santo, resinas de Perú y de México, sahumerios indios de masala y  Papier d’Armenie  son algunos de nuestros elementos preferidos para este fin.

El Papier d’Armenie se presenta en forma de pequeñas libretas y es, básicamente, papel embebido en un nitrato alcalino que lo vuelve -una vez encendido- capaz de arder lentamente sin llama. Inspirado por un viaje a Armenia, fue creado en 1885 y premiado en la Exposición Universal de 1889. En su fragancia original avainillada, balsámica y ligeramente amarga- predomina el benjuí (Styrax benzoin), si bien en los últimos años la casa ha presentado otras variedades (el de rosa, compuesto por Francis Kurkdjian, es la gloria).

Antiguamente el benjuí se usaba como antiséptico y expectorante; su resina se quemaba junto a los enfermos que sufrían de afecciones pulmonares. La planta se consideraba regida por el Sol y, por ende, capaz de dar calor y combatir afecciones de naturaleza fría.

En un viejo libro (“Les Recettes de la Maison”, de A. Chaplet, Masson et Cie. Editeurs, 1922) encontramos una receta casera de Papier d’Armenie, que reproducimos sólo a título de curiosidad:

Primero es necesario sumergir papel blanco en una solución saturada, en frío, de nitrato de potasa y dejarlo secar, tendido en una cuerda.

Luego se aromatiza sumergiéndolo en una tintura aromática preparada con antelación y macerada durante un mes, compuesta por los siguientes ingredientes

Almizcle, 10g

Esencia de rosas, 4g

Benjuí, 100g

Mirra, 12g

Iris de Florencia, 250g

Alcohol etílico de 80°, 300g

El papel se deja secar de nuevo y se corta en tiritas de un centímetro de ancho.

 

Caro y Virginia

Nota bene: No hemos intentado reproducir la receta que compartimos. En caso de que nuestros lectores quieran hacerlo, queda bajo su exclusiva responsabilidad.

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Scenting the house with Papier d’Armenie

There is something atavistic and almost trance-inducing in scenting our rooms through smoke, a satisfaction that can’t be compared to the use of aromatic candles, much less fragrant sprays. Palo santo, Peruvian and Mexican resins, Indian masala incense sticks and  Papier d’Armenie  are some of our favorite elements for this purpose.

Papier d’Armenie comes in the shape of small booklets and it is, basically,  paper dipped in an alcaline nitrate that allows it to -once lit- burn slowly, without a flame. Inspired by a trip to Armenia, it was created in1885 and granted an award at the Exposition Universelle in 1889Benzoin (Styrax benzoin)-vanillic, balsamic, oh so slightly bitter-  predominates in the original scent, but through the last years the house has introduced other varieties (the “La Rose” booklet, composed by Francis Kurkdjian, is nothing short of sublime).

In the olden days benzoin was used as an antiseptic and expectorant; its resin was commonly burnt in the rooms of people suffering from lung ailments. The plant was thought to be ruled by the Sun and, thus, capable of giving heat and fighting illnesses which are cold in nature.

In an old book (“Les Recettes de la Maison”, by A. Chaplet, Masson et Cie. Editeurs, 1922) we found a home recipe for Papier d’Armenie, whch we reproduce just for the sake of curiosity:

It is first necessary to dip a piece of white paper in a  saturated cold solution of nitrate of potash and then leave it to dry, hanging from a rope.

It is then perfumed by dipping it in an aromatic tincture that has been macerated for a month in advance and consists of the following ingredients

Musk, 10g

Rose essence, 4g

Benzoin, 100g

Myrrh, 12g

Iris of Florence, 250g

80° alcohol (ethanol), 300g

The paper is allowed to dry again and then is cut in 1cm wide strips.

 

Caro & Virginia

Nota bene: We have not attempted to replicate the recipe we shared. In case our readers want to do so, they should do it at their own risk.

Tour olfativo constante – La meca de la perfumería moderna

foto: Virginia Blanco

“Traje de perfumista” (a partir de un grabado del S. XVII)                                       artista: Tomek Kawiak, 1997     foto: Virginia Blanco

“La ciudad era una Roma de los perfumes, la tierra prometida de los perfumistas y quien no había ganado aquí sus espuelas, no tenía derecho a llevar este nombre.”

Patrick Süskind  “El Perfume: Historia de un asesino “

Los perfumes son frecuentemente asociados con París pero en realidad la historia de la perfumería moderna comenzó en Grasse, una ciudad ubicada al sudeste de Francia. Muy cerca de Niza y Cannes, este pequeño centro urbano medieval fue el lugar donde -a mediados del S.XVIII- la curtiduría cedió su auge a la perfumería tal como hoy la conocemos.

Grasse obtuvo su relevancia perfumística debido a factores político-económicos muy puntuales. Los altos impuestos al cuero y la creciente competencia de las curtiembres de Niza contribuyeron a realizar el cambio hacia la industria de las fragancias, tomando ventaja su ubicación geográfica entre los Alpes y el mar Mediterráneo (punto estratégico para el comercio y con un clima privilegiado para el cultivo y procesamiento de  jazminesrosasvioletasmirtolavandamimosa y flor de naranjo).

Había estado antes en Francia, pero en esta oportunidad planeé un recorrido olfativo específico: Deauville (World Perfumery Congress), Grasse,Versailles (L’Osmothèque) y París (por supuesto). Así que no bien terminó el WPC, ya me encontraba lista para dirigirme a la “Capital de la Perfumería Moderna”; sí, ¡incluso con una importante huelga de transportes en curso!

Mis compañeros de viaje fueron “La alquimia de las esencias: Pequeña historia del perfume” de Mandy Aftel, y “El Perfume: Historia de un asesino” la célebre novela escrita por Patrick Süskind. Esos amados libros me brindaron el ambiente perfecto. Luego de tantos años de haberlo soñado, ahora me encontraba en Grasse por primera vez, ansiosa por ver cada rincón de la ciudad y oler cada cosa fragante que se cruzara por mi camino… en el lapso de dos días.

Como pueden imaginar, ese tiempo no fue suficiente (nunca lo es) pero eso siempre es una buena excusa para el retorno. Entonces, mi primera parada fue en el  Musée International de la Parfumerie. Si son grandes fanáticos de la historia del perfume podrían fácilmente pasarse allí un día entero. Hay exhibiciones de los distintos métodos de extracción de materias primas así como también de recipientes de ungüentos, pomadas y aceites perfumados de la Antigüedad hasta llegar a las botellas de perfume de nuestros días.

Luego proseguí visitando a -como algunos lugareños les llaman- les trois parfumeries soeurs de Grasse (las tres perfumerías hermanas de Grasse): FragonardMolinard Galimard. Las dos primeras ofrecen un breve recorrido gratuito por sus respectivas usines (fábricas) y museos. La tercera de ellas es la más antigua e irónica ya que su fundador  –Jean Galimard– fue el que le ofreció por primera vez guantes de cuero perfumados a Catalina de Médicis.

Otro hito del viaje fue el placer de haber podido conocer -¡finalmente!- a dos perfumistas inspiradores. Disfruté un delicioso té floral junto a Pierre Bénard (Osmoart); tuvimos una conversación fascinante sobre proyectos personales, el sentido del olfato, cultura, historia y educación. También tuve la oportunidad de conversar con  Jessica September Buchanan (1000Flowers), café mediante en la Place aux Aires; tuve además la suerte de conocer su estudio. Saber más detalles de su historia y profunda pasión por la perfumería fue una inolvidable experiencia.

Desafortunadamente, no llegué a tiempo para la cosecha de rosas. ¿Será posible el año que viene, tal vez?

Virginia

Nota: Para saber más acerca de esta hermosa ciudad histórica, los invito a visitar nuestra página en Facebook; muy pronto más fotos serán publicadas allí.

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Continuous olfactory tour – Mecca for modern perfumery 

“The town was the Rome of scents, the promised land of perfumes, and the man who had not earned his spurs here did not rightfully bear the title of perfumer.”

Patrick Süskind  “Perfume: The Story Of a Murderer “

Perfume is frequently linked with Paris but the history of modern perfumery began in Grasse, a Southeastern French city. Pretty close to Nice and Cannes, this small medieval town was the place where -in the mid 18th century- tannery yielded way to perfumery as we know it today.

Grasse obtained its perfume relevance because of specific economical and political factors. High taxes on leather and the competition from Nice in tannery contributed to switching to fragrance industry that took advantage of its location between the Alps and the Mediterranean Sea (strategical for commerce and with a privileged weather to harvest and process jasmine, roses, violets, myrtle, lavender, mimosa and orange blossom).

I had been in France before, but in this opportunity I planned a specific olfactory tour: Deauville (World Perfumery Congress), Grasse,Versailles (L’Osmothèque) and Paris (of course). So by the time WPC finished, I was ready to visit the “Capital of Modern Perfumery”; yes, even with a transportation strike going on!

My traveling companions were “Essence and Alchemy: A Book Of Perfume” by Mandy Aftel, and “Perfume: The Story Of a Murderer” the famous novel written by Patrick Süskind. Those loved books gave me the perfect mood. After so many years dreaming of it, I was in Grasse for the first time, eager to see every corner of the town and smell every fragrant thing that would cross my path…in the lapse of two days.

As you may imagine, time was not enough (it never is) but that always makes a good excuse to return. So, my first stop was at the Musée International de la Parfumerie. If you are a huge fan of the history of fragrance, you will easily spend a whole day there. There are exhibitions of different extraction techniques as well as antique containers of scented unguents, pomades and oils from ancient times to modern bottles of present days.

Then I went on to visit -as some locals call them- les trois parfumeries soeurs de Grasse: Fragonard, Molinard and Galimard. The first one and second one provide a free brief tour into their respective usines (factories) and museums.The third perfumery is the most antique and iconic because its creator –Jean Galimard– was the tanner that offered scented leather gloves to Catherine de Medici for the first time.

Other milestone of this trip was having the pleasure of -finally!- meeting two inspiring perfumers. I enjoyed some delicious floral tea with Pierre Bénard (Osmoart); we had a fascinating conversation about personal projects, the sense of smell, culture, history and education. I also had the chance to chat over coffee with Jessica September Buchanan (1000Flowers) at la Place aux Aires; I was also fortunate enough to visit her studio. Learning details from her story and deep passion for perfumery was an unforgettable experience.

Unfortunately, this time I was unable to witness the rose harvest. Maybe next year?

Virginia

Note: In order to learn more about this historical city, please visit our Facebook page Té de Violetas; more photos will be posted there very soon.

Museo y Fábrica Fragonard foto: Virginia Blanco

Museo y Fábrica Fragonard       foto: Virginia Blanco

Museo Fragonard foto: Virginia Blanco

Museo Fragonard      foto: Virginia Blanco

Fábrica Fragonard foto: Virginia Blanco

Fábrica Fragonard      foto: Virginia Blanco

Marcos y paneles utilizados en la técnica de enfleurage (Museo Fragonard) foto: Virginia Blanco

Marcos y paneles utilizados en la técnica de enfleurage (Museo Fragonard)      foto: Virginia Blanco

Maison Molinard  foto: Virginia Blanco

Maison Molinard         foto: Virginia Blanco

Perfumería de la Maison Molinard foto: Virginia Blanco

Perfumería de la Maison Molinard      foto: Virginia Blanco

Perfumería de la Maison Molinard foto: Virginia Blanco

Perfumería de la Maison Molinard        foto: Virginia Blanco

Maison Molinard foto: Virginia Blanco

Maison Molinard foto: Virginia Blanco

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Entrada de la fábrica de Galimard foto: Virginia Blanco

Clase de perfumería (Galimard)  foto: Virginia Blanco

Clase de perfumería (Galimard)     foto: Virginia Blanco

Laboratorio Galimard  foto: Virginia Blanco

Laboratorio de Galimard         foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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Grabado que inspiró a la escultura característica de Grasse (Museo Internacional de la Perfumería) foto: Virginia Blanco

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Dispositivo para oler ingredientes emblemáticos en la historia de la perfumería (Museo Internacional de la Perfumería) foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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Ejemplar de “Los elementos de química de M. Jean Beguin” foto: Virginia Blanco

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Antiguos nécessaires y botellas de perfumes en miniatura foto: Virginia Blanco

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Pote de ungüento de alabastro (Egipto, 1580 – 1085 A.C.) y Alabastrón (Egipto, siglos IX – IV A.C.) foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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Place Aux Aires   foto: Virginia Blanco

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Place Aux Aires    foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

¡Estamos de regreso!

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

Como quizás sabrán, durante estas semanas estuvimos lejos de nuestros respectivos hogares. Hemos visto y -¡oh, sí!- olido muchas cosas maravillosas. Mientras nos aprestamos a escribir sobre ellas, nos gustaría compartir con ustedes estas bellísimas rosas. Las fotos fueron tomadas en Burgos, España.

Nos sentimos felices de estar de regreso.

Caro y Virginia

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

 

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

 

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

We are back!

As you might already know, both of us have been far from our homes during these past weeks. We have seen and -oh, yes!- sniffed many wonderful things. While we get ready to write about them, we would like to share these beautiful roses with you. The pictures were taken in Burgos, Spain.

We are glad to be back.

Caro and Virginia

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

 

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

 

Recetas perfumadas – Cocktail rosé de osmanto

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

El gusto y el olfato están  tan conectados que a veces sentimos el impulso de paladear algo no comestible pero que huele de maravillas (a mi última reseña –On The Nose Dark & Stormy- me remito, ejem). Afortunadamente existen las transliteraciones gastronómicas: platos y bebidas que pretenden recuperar para el gusto el espíritu de algún aroma en particular.

Una de las conversaciones más particulares que tuve en Seattle fue la que mantuve con Mesha Munyan, perfumista de Meshaz. Me comentó que había visto una foto que yo había publicado un tiempo atrás de un delicioso liqueur de violettes y que se le ocurrió preparar algo propio. La inspiración provino del uso de las flores de osmanto -con sus frescos matices frutados- en la saborización del té verde.

Puso entonces manos a la obra: tinturó flores de osmanto en vodka durante dos semanas. “El aroma aduraznado fue capturado y a ello le agregué cítricos para celebrar el espíritu de uno de mis perfumes, Ozmanthuscuenta Mesha. Llevó la tintura a Seattle y la sirvió en un cocktail especial con colegas antes del Artisan Fragrance Salon… pero me guardó un poquito para que la pruebe y -aún mejor- me pasó la receta para compartirla aquí.

Por copa:

-15 ml de tintura de osmanto en vodka

-60 ml de jugo de pomelo

-60 ml de champagne (yo elegí el tipo rosé)

-Rodaja de mandarina

-Revolver, oler y sorber!

El aroma es jugoso y tropical, como hincar los dientes en un carnoso durazno. Se produce un maridaje entre el champagne y el osmanto creando una textura casi aterciopelada. Vodka y pomelo contrastan con su pungencia y amargor. Si además mordemos la rodaja de mandarina sentiremos una sensación gamuzada. Es prácticamente un perfume bebible.

Virginia

Origen de la muestra: gentileza de Mesha Munyan.

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Fragrant recipes – Osmanthus rosé cocktail

Taste and smell are so deeply connected that sometimes one feels the urge to savor something that might be inedible but smells wonderful (my latest review –On The Nose Dark & Stormy– as a reference, ahem). Fortunately there are gastronomic transliterations: food and drinks seeking to translate the spirit of some particular aroma into taste.

One of the most peculiar conversations I had while in Seattle was with Mesha Munyan, Meshaz perfumer. She told me that she had seen a photo of a delicious liqueur de violettes I had posted a while back and came up with her own recipe. Her inspiration came from the use of osmanthus flowers -and their fruity fresh nuances- in green tea flavoring .

Then Mesha got down to work: she tinctured osmanthus flowers in vodka during two weeks. “The peachy scent was captured and other citrus were also added to celebrate the spirit of the perfume I had released: Ozmanthus Mesha said. She brought the tincture to Seattle and served in a special cocktail which she offered to her colleagues before the Artisan Fragrance Salon … but she also saved a little for me to try and -what’s even better- gave me the recipe to share here.

Per glass :

-15 ml of osmanthus tinctured in vodka

-60 ml champagne (I went for rosé)

-60 ml grapefruit juice

-Slice of mandarin orange

Stir, sniff and sip!

The scent is juicy and tropical, like sinking one’s teeth into a fleshy peach. The pairing between champagne and osmanthus creates an almost velvety texture. Vodka and grapefruit offer contrast with their pungency and bitterness. If one bites into the slice of mandarin he/she will feel a sueded texture. It is practically a drinkable perfume.

Virginia

Origin of sample: Courtesy of Mesha Munyan.

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Divagaciones sobre la Belleza

foto: Commons.wikimedia.org artista: Egon Schiele, "Mujer sentada con piernas levantadas", 1917

foto: Commons.wikimedia.org artista: Egon Schiele, “Mujer sentada con la pierna izquierda levantada”, 1917

¿ Alguna vez han olido un perfume tan bello que provocara ganas de llorar? De esos que, al inhalar una y otra vez, haría temer que el corazón se haga mil añicos.
Quizás esta fragancia los sumergió en algún libro que habían leído con anterioridad, evocó el primer dolor amoroso o sólo fue tan trascendente y conmovedora que se sintió casi como una epifanía.

Amén de la perfección técnica y la influencia de nuestros gustos personales hay elementos menos obvios que nos llevan de disfrutar un perfume a sentir mariposas en el estómago cada vez que lo usamos. Esta emoción, similar al enamoramiento (intensa y placentera pero generadora también de cierta inquietud), se da cuando lo familiar y lo extraño juegan a las escondidas en la misma composición.

La belleza no tiene que ver con una armonía perfecta; debe tener un elemento que perturbe, provoque o esté en disonancia a fin de elevarse por sobre lo meramente bonito. Necesita de lo inesperado, de un elemento sorpresa: un picor similar a una pequeña explosión, una dosis un poco demasiado generosa de jengibre sobre un vetiver sequísimo, una nota de cannabis entre sándalo y especias, flores que se desvanecen en una bruma atalcada. En su Ensayo XX, Francis Bacon escribe que “No existe belleza exquisita sin alguna irregularidad en la proporción”. Las composiciones más brillantes son dinámicas y presentan tensión,  coqueteando con lo sacro y lo profano, inocencia y experiencia, limpieza y suciedad.

Es necesaria una libertad absoluta -o por lo menos grande- a fin de poder lograr belleza sobrecogedora ya que la individualidad es un factor clave. Los mejores creadores se destacan por trabajar devotamente y escuchando a sus corazones en vez de inclinarse ante modas pasajeras. Expresan su cosmovisión; su propia percepción de la vida y la naturaleza se tamiza a través de su arte y se convierte en líquido precioso.

Cuando la pasión, habilidad técnica meticulosa y materias primas de excelente calidad se encuentran, suceden los milagros . Y si la pócima en cuestión, de alguna manera, refleja la personalidad del usuario, traduce sus sueños o toca una fibra interna, entonces, mis queridos, pueden estar seguros de que es amor verdadero.

Caro

 

imagen: Wikipaintings.org  artista: Giovanni Boldini, Reclining nude, 1930

imagen: Wikipaintings.org     artista: Giovanni Boldini, “Nudo sdraiato”, 1930

Musings on Beauty

Have you ever smelled a fragrance so beautiful it made you want to cry? One of those which, upon inhaling once and again, made you fear your heart would break into a myriad pieces. Perhaps this fragrance submerged you into some book you had read, evoked the first heartache or was just so trascendental and moving it felt almost like an epiphany.

Besides technical perfection and the influence of our personal tastes there are less obvious elements that make us go beyond enjoying a fragrance to feeling butterflies in our stomach every time we wear it. This emotion, akin to falling in love (intense and pleasant but which  also generates a certain restlessness), happens when both the familiar and the strange play hide and seek in the same composition.

Beauty is not about perfect harmony; it should have an element of disturbance, dissonance or provocation in order to rise above mere prettiness. It needs the unexpected, an element of surprise: a pungency akin to a small explosion, a too generous sprinkling of ginger over the driest vetiver, a note of cannabis amidst sandalwood and spices, flowers that fade into powdery haze. On his Essay XX, Francis Bacon states that “There is no exquisite beauty  without some irregularity in the proportion”.

The most brilliant compositions are dynamic and show tension,  flirting with both the sacred and the profane, innocence and experience, cleanliness and dirt. Absolute -or at least great- freedom is needed in order to achieve breathtaking beauty as individuality is a key factor. The best creators are known for working devotedly and following their hearts instead of bowing to passing trends. They express their cosmovision; their own perception of life and nature is sieved through their art and transformed into precious liquid.

When passion, meticulous craftsmanship and raw materials of excellent quality meet, miracles occur. And if the creation in question happens to somehow reflect the wearer’s personality, translate his/her dreams or strike an inner chord, then, my dears, rest assured it is true love.

Caro

imagen: Wikimedia.org  artista: Georges de La Tour, "La Madeleine aux deux flammes", siglo XVII

imagen: Wikimedia.org artista: Georges de La Tour, “La Madeleine aux deux flammes”, siglo XVII