Category Archives: Información general – General information

Antigua esencia de neroli

foto: Romasposa.info

foto: Romasposa.info

El neroli, aceite esencial destilado de las flores frescas del naranjo amargo, toma su nombre de Marie Anne de la Tremoille, Princesa de Nerola (1642-1722). Cuentan que la princesa gustaba tanto del dulce aroma floral que perfumaba sus guantes, ropas y agua de baño  con copiosas cantidades.

Este aceite esencial tiene reputación de afrodisíaco, sedante y antidepresivo. Curiosamente, el aroma que hoy asociamos con las novias y la pureza era antaño llevado por las prostitutas de Madrid, de manera tal que sus clientes podían identificarlas por el olor.

En un viejo libro (Encyclopedia Of Practical Receipts And Processes, de William B. Dick, Dick and Fitzgerald, Publishers, Nueva York, 1872 ) encontramos una receta muy simple para preparar esencia de neroli.

Disolver 1/2 onza (14,2g) de neroli puro en 570ml de alcohol etílico tridestilado.
Suele agregarse 1 onza (28,5g) de esencia de jazmín, junquillo o violetas. Un perfume delicado y delicioso.

Caro

imagen: En.wikipedia.org artista: Juan Serra Marie Anne de la Tremoille, Princesa de los Ursinos (Princesa de Nerola)

imagen: En.wikipedia.org     artista: Juan Serra
Marie Anne de la Tremoille, Princesa de los Ursinos (Princesa de Nerola)

Old essence of neroli

Neroli, the essential oil distilled from the fresh flowers of the bitter orange tree
is called after Marie Anne de la Tremoille, Princess of Nerola (1642-1722). The princess, we are told, fancied so much the sweet floral scent she would douse her gloves, clothes and bath water with copious amounts of it.

This essential oil is considered to have afrodisiac, sedative and antidepressant properties. Funnily enough, the scent we associate today with brides and purity was in olden times worn by the prostitutes of Madrid, so that their clients could identify them by the smell.
In an old book (Encyclopedia Of Practical Receipts And Processes, by William B. Dick, Dick and Fitzgerald, Publishers, New York, 1872) we found a very simple recipe for essence of neroli.

Dissolve 1/2 ounce avoirdupois pure neroli in rectified spirit, 1 Imperial pint.
An ounce of essence of jasmine, jonquil or violets, is often added. A delicate and delicious perfume.

Caro

 

Antiguas cartas perfumadas – Una receta

 

foto: Archivonacional.cl  Carta de despedida escrita por José Miguel Carrera a su esposa (1821) en la ciudad de Mendoza, Archvo Nacional de Chile

foto: Archivonacional.cl     Carta de despedida escrita por José Miguel Carrera a su esposa (1821), Archivo Nacional de Chile

Sentimos tanta nostalgia por las cartas de papel que, en ocasiones, hemos suspirado junto a nuestro cartero añorando la época en que epístolas perfumadas se mezclaban con misivas más prosaicas.

En las páginas de una revista Caras y Caretas de la primera década del siglo XX encontramos la siguiente receta, pensada para perfumar el papel de esquela.

Guarde en la caja donde conserva el papel, una bolsita de tela que contenga:

Flores de casia en polvo, 1000g*

Pétalos de rosa, 500g

Raíz de lirio, 1000g

Benjuí pulverizado, 250

Esencia de almendras amargas 0,45g

Almizcle en granos, 1g

Conservando esa proporción puede preparar la cantidad que le convenga.

Tiene olor de violeta.

Caro

*No se refiere a la cassia o canela china, sino a la Acacia farnesiana

foto: Daisyshop.co.uk

foto: Daisyshop.co.uk

Old scented letters –  A recipe

We feel such nostalgia for letters written on paper that, on occasion, we have sighed along our postman, longing for the times in which perfumed epistles mingled with more pedestrian missives.

On the pages of a Caras y Caretas issue dating for the first decade of the 20th century we found the following recipe, intended to scent writing paper.

Keep in the box where you store paper a small fabric pouch containing:

Powdered cassie flowers, 1000g*

Rose petals, 500g

Iris root, 1000g

Powdered benjoin, 250

Bitter almond essence 0,45g

Musk grains, 1g

Keeping this proportion you can prepare the quantity you desire.

It smells like violets.

Caro

*Acacia farnesiana

Tour olfativo constante – Perfumerías de París (Parte III)

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Para finalizar con esta serie dedicada a exclusivas perfumerías parisinas (pueden encontrar aquí la primera y segunda parte), hoy propongo hacer -al término de este artículo- una breve reflexión sobre la atención al cliente en marcas de lujo y de nicho. Si bien ambos conceptos no son exactamente intercambiables, tanto el uno como el otro se distinguen (o deberían distinguirse) por brindar un servicio exquisito y personalizado.

Ante todo, permítanme definirme como un tipo particular de cliente. Como la mayoría de ustedes, tomo muy en serio mis compras de perfumes en tienda. Es una ceremonia que usualmente consiste en dos etapas: 1) búsqueda de información; 2) contacto físico con la fragancia de manera independiente (o sea, prefiero tener la libertad de explorar y decidir qué quiero probar y “cualquier duda que tenga se la comunicaré. ¡Muchas gracias!”). Hay veces en que esas dos instancias son simultáneas. Así que les relataré algunos ejemplos de ello. Son cuatro experiencias de compra en diferentes boutiques de París: Jovoy, maison Guerlain, Hermès Caron.

Jovoy: su claim es “Parfums Rares”. Ubicado entre la Place Vendôme y le Jardin des Tuileries, esta emblemática perfumería ofrece varias decenas de marcas exclusivas y de distribución seleccionada (casa pequeñas, perfumistas independientes, marcas de lujo, ediciones limitadas).

Fuí gentilmente bienvenida por integrantes del staff quienes me ofrecieron su asistencia. Expresé mi deseo de explorar por mi propia cuenta y básicamente me dejaron sola a mi antojo (¡lo que yo necesito!). Dos horas después ya estaba lista para realizar la compra y quería hacer un par de preguntas. La joven vendedora me las respondió cordialmente, puso las fragancias en una bolsa junto con dos muestras al azar y me agradeció y despidió con una linda sonrisa.

Maison Guerlain: el icónico edificio del 68 Champs – Elysées tiene dos niveles repletos de fragancias mainstream, así como también de colecciones exclusivas, botellas vintage y un estudio para citar a aquellos clientes que están en busca de un perfume a medida. En el subsuelo se encuentra “Le 68”, un restaurant cuyo  menú fue diseñado por el chef Guy Martin.

El lugar estaba atestado de gente pero no fue un impedimento para ser amablemente bienvenida por Dominique (a quién noté una fugaz sorpresa en la mirada cuando le expliqué sobre mis preferencias exploratorias independientes pero se adecuó a mis necesidades en un segundo, sin problemas). Fuí libre de subir y bajar las escaleras, oliendo y comparando todos los perfumes que quise. Cuando estuve lista para decidir, volví a buscar a Dominique.

Mientras preparaba la bolsa, comenzó una breve y agradable conversación sobre cómo la estaba pasando en Francia y hasta mostró interés en mi trabajo. Luego se tomó el tiempo para explicarme muestras de qué productos me estaba dando, me asignó un número de cliente y me invitó a elegir un premio del catálogo del programa de puntos (ya que había empezado a sumar puntos con mi compra).

Hermès: visité la clásica boutique de  24 rue du Faubourg Saint-Honoré. Allí tienen de todo: fragancias, accesorios, ropa y calzado, decoración, equipamiento para equitación. Era el día previo a las rebajas ( más conocidas como las ventes exceptionnelles) y la gente estaba como loca, así que yo no esperaba recibir el mejor de los servicios. Pero estaba equivocada: como en la Maison Guerlain, me sorprendieron.

En la sección dedicada a las fragancias había sólo una persona de ventas. Ella se presentó y me ofreció su asistencia. Le conté que quería explorar aquellas fragancias de la marca que no había podido oler hasta el momento: quería rociarlas sobre blotters, tomarme mi tiempo para decidir cuáles probaría sobre la piel y luego finalmente pensar si haría una compra o no.

Al contrario de lo que yo hubiera deseado inicialmente, ella me acompañó en todo el proceso. Pero su continua presencia fue amable, sin actitud de impaciencia. Podía percibir que su postura y gestos eran genuinamente amigables. Cuando decidí qué compraría ya estaba lista para un rápido “adiós y gracias por venir” debido a la gran cantidad de gente que había. Y me volví a equivocar: ella se tomó el tiempo de envolver impecablemente con un hermoso papel todo aquello que era para regalo y me dio muestras especiales y personalizadas. Con la bolsa en la mano me acompañó a hacer la fila de cajas -tal como la casa acostumbra hacer con sus clientes-. Luego se despidió y me invitó cordialmente a regresar pronto.

Caron: la boutique de la Avenue Montaigne es su tienda principal en París, ubicada a algunas cuadras de la estación Charles de Gaulle – Étoile. Este lugar tiene un aura especial otorgada por una esquina espejada, bellas fuentes de perfumes en cristal y dorado y una gran araña pendiendo de un cielo raso color oro. Fuí recibida por una vendedora  a la que simplemente llamaremos “N”.

Como siempre, luego de un breve saludo comencé con mi experiencia exploratoria. En ese momento yo era la única cliente en aquella pequeña tienda pero luego entraron algunas personas más. Entonces fuí testigo de una pasmosa situación. “N”, en un tono alto de voz, le dijo a una joven: “¡Tené cuidado con tu cartera!”. Por un momento asumí que lo decía porque el bolso estaría por tocar algún producto exhibido, pero en realidad lo único que había cerca era ¡otra cliente!: una mujer (¿extranjera? Se veía como turista, al menos) quien simplemente estaba probando un perfume, de espaldas a la dueña de la cartera. nadie dijo una palabra, supongo porque estábamos igualmente confundidos y estupefactos.

Todos se fueron y yo ya no me sentía cómoda. Para ese momento ya había probado varias fragancias y para finalizar la exploración le pedí  a“N”probar un par más que estaban siendo exhibidas en un estante. Me contestó con una sonrisa forzada y revoleando los ojos:  “Pero si ya oliste un montón de perfumes ¡tenés la nariz fatigada!”.

OK… Confieso que me sentí muy tentada de irme en ese mismo momento, pero yo había ido a completar un tour. Así que muy educadamente le expliqué que conozco muy bien cuándo mi nariz está fatigada pues llevo algunos años oliendo perfumes e ingredientes de perfumería, tanto como redactora de belleza así como también aprendiz en perfumería. Inmediatamente hizo un giro de180° con su actitud, mostrando entusiasmo por todo (e incluyendo muestras, claro). Sin embargo, ya era muy (demasiado) tarde.

Los dejo adivinando a cuál de estos lugares no pienso volver (a pesar de que me encantan varios de sus perfumes). Y con los otros tres quise ejemplificar diferentes maneras de brindar un buen servicio al cliente en tiendas exclusivas. Ellos se adaptaron – cada cual a su manera- a mi estilo de comprar  y al menos dos de ellos hicieron esfuerzos extra por fidelizarme como cliente, aún sabiendo que resido en los EEUU.

Cuando se trata de marcas de lujo y de nicho, un cliente está pagando un  precio elevado -en comparación con los productos más masivos- para obtener algo especial a cambio: no un logo, sino calidad, diseño, exclusividad y sentirse único debido a un servicio a medida. La mejor atención del mundo debería ser un objetivo diario para esas marcas, pues tiene un sensible e inmediato impacto en su reputación.

Virginia

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Continuous olfactory tour – Perfumeries of Paris (3rd part)

By way of conclusion of this exclusive Parisian perfumeries series (you can read the 1st and 2nd parts), I intend to make a brief reflection upon luxury and niche customer service at the end of this article. Although luxury and niche are not exactly interchangeable concepts, both share (or should share) an exquisite and personalized attention.

First, let me define myself as a particular type of customer. Like most of you, I take very seriously my in store perfume purchases. The ceremony is usually divided in two stages: 1) researching; 2) independent physical experience (in other words, I prefer exploring on my own and “Should I have any question, I will let you know. Thank you!”). Sometimes those two stages take place simultaneously. So let me share some examples with you, four purchase experiences in different Parisian boutiques: Jovoy, maison Guerlain, Hermès and Caron.

Jovoy: “Parfums Rares” is the claim. Located in between la Place Vendôme and le Jardin des Tuileries, this emblematic store offers several dozens of exclusive and low distribution brands (small houses, indie perfumers, luxury brands, limited editions).

I was gently welcomed by the staff who offered their assistance. I expressed my wish to explore on my own and I was basically left alone (that is what I needed!). Two hours later I was ready to make a purchase and ask a couple of questions. The sales young lady answered them cordially, put the fragrances and two random samples in a bag and said thanks and goodbye with a nice smile.

Maison Guerlain: the iconic building on 68 Champs – Elysées (besides areas devoted to make up, skin care, bougies, tea and accessories) has two levels which offer plenty of mainstream fragrances, exclusive collections, vintage bottles and a studio for meetings with those customers who are looking for a bespoke. “Le 68”, a restaurant with a menu designed by chef Guy Martin, is located below ground level.

The place was very crowded but that was not an impediment for being kindly welcomed by Dominique (who seemed a little bit surprised by my preferences of independent exploration but adapted to my style in a second). I was free to go up and down stairs comparing fragrances. When I was ready, I returned to Dominique.

While she was preparing my bag, she started a pleasant small talk asking me how my trip was going and showed interest in my work. She then took the time to explain what samples she was giving me, assigned me a customer number and invited me to choose a product from the catalogue (because I got some points with my purchase).

Hermès: I visited the 24 rue du Faubourg Saint-Honoré boutique. Hermès seems to have everything there: fragrances, accessories, clothing, shoes, home, horse riding equipment. It was the day before sales (a.k.a  ventes exceptionnelles) and people were crazy so I was not expecting the best service, such as that of Maison Guerlain. I was wrong.

There was only one salesperson at the fragrances and skin care counter . She introduced herself and offered her assistance. I said that I was interested in exploring those fragrances that I didn’t have the chance to smell before: I wanted to spray them on blotters, take my time to decide which one to put on my skin and then decide whether I would make a purchase.

Contrarily to what I would have initially wished, she accompanied me throughout the whole process. But her continued presence was very gentle and reassuring, without an ounce of impatience. Her posture and gestures were genuinely friendly. I decided my purchase and – because of the crowd- I was ready for a quick “goodbye and thanks for coming”. I was wrong again: she took her time to wrap the gifts in some beautiful paper and gave me special and customized samples. She came to me with the bag and queued up for the cashier line alongside me -as it is customary for Hermès-. Then said goodbye and invited me to return very soon.

Caron: the Avenue Montaigne boutique is Caron‘s main store in Paris, located some blocks away from  Charles de Gaulle – Étoile station. The place has a special aura due to a mirrored corner, beautiful perfume fountains in glass and gold, and a big chandelier pending from a golden ceiling. I was received by a sales woman whom I will call just “N”.

As usual, after a brief introduction I started with my exploring experience. At that moment I was the only customer in the small store but moments later some others came in. I would then become witness of a bizarre situation. “N”, using a loud voice, told to a young woman: “Watch your bag!”. I first assumed that said bag was almost touching some exhibited products but it was next to another customer!: the other woman (a foreigner? she looked very much like a tourist) who was trying a perfume with her back to the owner of the bag. Nobody uttered a word, I suppose that all of us felt equally confused and astonished.

Everybody left and I didn’t feel not comfortable any longer. By that time I had already tried several fragrances so I asked “N” to try a couple more that were displayed on a shelf. With a fake smile and rolling her eyes she decreed: “But you have been smelling a lot of perfumes, your nose is fatigued!”.

OK… I confess that I was tempted to leave the store at that moment but I was there in order to complete my tour. So I politely explained to her that I know my nose very well, that I have been sniffing fragrances and perfumery ingredients for years as beauty editor as well as a perfumery apprentice. Immediately, her attitude made a U turn and she started showing enthusiasm about everything (and including samples, of course). It was, however, a bit too late.

I will let you guess which place I will not be returning to (although I still love several of their perfumes). But with the other three I aim to exemplify different manners of customer service in exclusives stores. All of them managed to adapt to the customer’s style and at least two of them made extra efforts to build loyalty and keep me as customer although I live in the U.S.

When it comes to luxury and niche brands a customer, usually pays high prices (in comparison with mainstream products) and expects to get something special in return: not a logo but quality, design, exclusivity and a feeling of uniqueness due to a tailored service. The best attention ever should perhaps be the daily goal for those brands since it has a sensitive and immediate impact in its reputation.

Virginia

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

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Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

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  foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Jovoy París  foto: Virginia Blanco

Jovoy París foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

"Le 68" Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

“Le 68” Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

"Le 68" Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

“Le 68” Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

"Le 68" Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

“Le 68” Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

"Le 68" Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

“Le 68” Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain  foto: Virginia Blanco

Maison Guerlain foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

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Maison Hermès  foto: Virginia Blanco

Maison Hermès foto: Virginia Blanco

Maison Hermès  foto: Virginia Blanco

Maison Hermès foto: Virginia Blanco

Maison Hermès  foto: Virginia Blanco

Maison Hermès foto: Virginia Blanco

Maison Hermès  foto: Virginia Blanco

Maison Hermès foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

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Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Boutique Caron   foto: Virginia Blanco

Boutique Caron foto: Virginia Blanco

Tour olfativo constante – Una jornada en L’Osmothèque

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

¿Cómo habrán olido las originales L’Eau de Hongrie (1370) o L’Eau de Cologne Imperiale de Jean Marie Farina (1709)? Bueno, salvo que tengan una vieja botella llena de semejantes tesoros, deberían agendar una cita con L’Osmothèque para averiguarlo.(*)

Era un sábado gris y lloviznoso. Como debía dejar Francia el domingo siguiente al mediodía, hice planes para pasar el día entero en Versailles. ¿Para qué? Ciertamente no para concurrir al bello château (el cual fue un hito inolvidable en un viaje previo) sino para visitar L’Osmothèque. Durante años había leído sobre ella y ahora el momento había llegado: sería la grand finale para mi tour perfumístico francés.

Ubicada en el edificio contiguo a ISIPCA -una de las escuelas de perfumería más prestigiosas del mundo-,L’Osmothèque no es un museo, es un conservatorio”fue la  definición que el perfumista y fundador Jean Kérleo nos dio en la apertura de su clase aquel sábado. Él explicó que la misión que tienen es la de rescatar del olvido a las antiguas composiciones, recrearlas y hacerlas disponibles como referencia para profesionales de la industria de la perfumería, así como también para gente interesada en la materia.

La clase que tomé fue (en francés) “La historia de los perfumes desde la Antigüedad hasta nuestros días”. Consiste en un recorrido a través de diferentes períodos de la perfumería (el religioso, el medicinal, el moderno/por placer) junto con un abordaje sensorial a los ingredientes y a la evolución en la composición del perfume.Tuve el gran placer de oler las reconstrucciones de Le Parfum Royal (un antiquísimo perfume romano del s.I), L’Eau de Cologne de Napoleon (1815), Fougère Royale (1884) y muchos otros.

Semanas antes -en el WPC 2014 en Deauville- había sido yo muy afortunada de también poder conocer y tener una agradable charla con Mme Patricia de Nicolaï (perfumista y actual presidente de L’Osmothèque). Si bien ella era una de las disertantes, también estuvo mano a mano con el público en el stand de L’Osmothèque, dando a probar algunos perfumes antiguos y ofreciendo exclusivas publicaciones y libros. En aquella ocasión, olí por vez primera Iris Gris (1947), Diorama (1949), Je Reviens (1932), Liu (1929), Le Chypre (Coty1917), Jicky (1889) y Crêpe de Chine (1925).

Sé que es imposible lograr una recreación 100% exacta de una fragancia antigua por muchas razones (la infranqueable barrera temporal que impide compararla con la original, la diferencia de calidades y fuentes de ingredientes y la falta de un entendimiento cabal de la percepción de los olores son sólo algunos de los aspectos a tener en cuenta). Pero aún así, admiro el gran trabajo que hace el staff de este conservatorio de perfumes porque los resultados obtenidos son una invaluable referencia; permiten una reconstrucción de sentidos y una aproximación a lo que fue la cosmovisión de gentes de otros tiempos.

(*) Nota: Para poder tomar una clase en L’Osmothèque classes -especialmente si la prefieren en inglés-, les sugiero reservarlo con mucho tiempo de antelación( ¡un mes antes puede no ser suficiente!)

Virginia

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Continuous olfactory tour – A day at L’Osmothèque

How must have the original L’Eau de Hongrie (1370) or L’Eau de Cologne Imperiale by Jean Marie Farina (1709) smelled? Well, if you do not have an ancient full bottle of them, you should make an appointment with L’Osmothèque in order to figure it out.(*)

It was a cloudy and drizzly Saturday. Since I had to leave France on Sunday at noon I had made plans in advance to spend the entire day in Versailles. Why? Not in order to visit the beautiful château (which was an unforgettable stop in a previous trip) but because I wanted to visit L’Osmothèque. I had been reading about it over the years and now the time had come: I wanted a grand finale for my French perfume tour.

Located next to ISIPCA -one of the most prestigious perfumery schools in the world-, L’Osmothèque is not a museum, it is a conservatory” was the definition that perfumer and founder Jean Kérleo gave us in the opening of his class that Saturday. He explained that their mission is to rescue old fragrance formulas from oblivion, then recreating and making them available as a reference to professionals in the perfumery industry and also to people interested in the matter.

The class I took (in French) was “The history of Perfumes from Antiquity to this day”. It is a journey through different periods of perfumery (religious, medicinal, modern/leisure) along with a sensory approach to ingredients and the evolution of fragrance composition. I had the great pleasure of smelling reconstructions of Le Parfum Royal (an ancient Roman perfume from the 1st century), L’Eau de Cologne de Napoleon, Fougère Royale (1884) and many others.

A couple of weeks before that I was also fortunate enough to meet and have a nice conversation with Mme Patricia de Nicolaï (perfumer and president of L’Osmothèque) in WPC 2014, in Deauville. Although she was a speaker there, she was at the L’Osmothèque stand, available to the public, sampling antique perfumes and offering exclusive books and publications. It was there that I smelled Iris Gris (1947), Diorama (1949), Je Reviens (1932), Liu (1929), Le Chypre (Coty, 1917), Jicky (1889) and Crêpe de Chine (1925).

I am aware that is impossible to get a 100% exact recreation of a fragrance for many reasons (the insurmountable barrier of time to compare them, the different qualities of raw materials and the lack of complete understanding of the historic perception of scents are only a few aspects). Even so, I admire all that great work that the staff of this perfume conservatory is doing because its results constitute an invaluable reference; it allows for a reconstruction of meanings and perspectives of people from another time.

(*) Note: In order to get a place at the L’Osmothèque classes -especially if you prefer them in English-, I suggest you make your appointment with plenty of time in advance (a month might not be enough!)

Virginia

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Jean Kérleo -perfumista y fundador de L’Osmothèque- en plena clase.                            foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

foto: cortesía de Lidia Pouget Pidoux

foto: cortesía de Lidia Pouget Pidoux

foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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foto: Virginia Blanco

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Perfumando la casa con Papier d’Armenie

 

foto: Virginia Blanco   granos de resina de benjuí

foto: Virginia Blanco granos de resina de benjuí

Existe algo atávico y casi inductor de trance, en perfumar las habitaciones mediante humo, una satisfacción que no se compara a la de usar  velas aromáticas y, mucho menos, sprays. Palo santo, resinas de Perú y de México, sahumerios indios de masala y  Papier d’Armenie  son algunos de nuestros elementos preferidos para este fin.

El Papier d’Armenie se presenta en forma de pequeñas libretas y es, básicamente, papel embebido en un nitrato alcalino que lo vuelve -una vez encendido- capaz de arder lentamente sin llama. Inspirado por un viaje a Armenia, fue creado en 1885 y premiado en la Exposición Universal de 1889. En su fragancia original avainillada, balsámica y ligeramente amarga- predomina el benjuí (Styrax benzoin), si bien en los últimos años la casa ha presentado otras variedades (el de rosa, compuesto por Francis Kurkdjian, es la gloria).

Antiguamente el benjuí se usaba como antiséptico y expectorante; su resina se quemaba junto a los enfermos que sufrían de afecciones pulmonares. La planta se consideraba regida por el Sol y, por ende, capaz de dar calor y combatir afecciones de naturaleza fría.

En un viejo libro (“Les Recettes de la Maison”, de A. Chaplet, Masson et Cie. Editeurs, 1922) encontramos una receta casera de Papier d’Armenie, que reproducimos sólo a título de curiosidad:

Primero es necesario sumergir papel blanco en una solución saturada, en frío, de nitrato de potasa y dejarlo secar, tendido en una cuerda.

Luego se aromatiza sumergiéndolo en una tintura aromática preparada con antelación y macerada durante un mes, compuesta por los siguientes ingredientes

Almizcle, 10g

Esencia de rosas, 4g

Benjuí, 100g

Mirra, 12g

Iris de Florencia, 250g

Alcohol etílico de 80°, 300g

El papel se deja secar de nuevo y se corta en tiritas de un centímetro de ancho.

 

Caro y Virginia

Nota bene: No hemos intentado reproducir la receta que compartimos. En caso de que nuestros lectores quieran hacerlo, queda bajo su exclusiva responsabilidad.

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Scenting the house with Papier d’Armenie

There is something atavistic and almost trance-inducing in scenting our rooms through smoke, a satisfaction that can’t be compared to the use of aromatic candles, much less fragrant sprays. Palo santo, Peruvian and Mexican resins, Indian masala incense sticks and  Papier d’Armenie  are some of our favorite elements for this purpose.

Papier d’Armenie comes in the shape of small booklets and it is, basically,  paper dipped in an alcaline nitrate that allows it to -once lit- burn slowly, without a flame. Inspired by a trip to Armenia, it was created in1885 and granted an award at the Exposition Universelle in 1889Benzoin (Styrax benzoin)-vanillic, balsamic, oh so slightly bitter-  predominates in the original scent, but through the last years the house has introduced other varieties (the “La Rose” booklet, composed by Francis Kurkdjian, is nothing short of sublime).

In the olden days benzoin was used as an antiseptic and expectorant; its resin was commonly burnt in the rooms of people suffering from lung ailments. The plant was thought to be ruled by the Sun and, thus, capable of giving heat and fighting illnesses which are cold in nature.

In an old book (“Les Recettes de la Maison”, by A. Chaplet, Masson et Cie. Editeurs, 1922) we found a home recipe for Papier d’Armenie, whch we reproduce just for the sake of curiosity:

It is first necessary to dip a piece of white paper in a  saturated cold solution of nitrate of potash and then leave it to dry, hanging from a rope.

It is then perfumed by dipping it in an aromatic tincture that has been macerated for a month in advance and consists of the following ingredients

Musk, 10g

Rose essence, 4g

Benzoin, 100g

Myrrh, 12g

Iris of Florence, 250g

80° alcohol (ethanol), 300g

The paper is allowed to dry again and then is cut in 1cm wide strips.

 

Caro & Virginia

Nota bene: We have not attempted to replicate the recipe we shared. In case our readers want to do so, they should do it at their own risk.