Category Archives: Reseñas – Reviews

Boucheron Boucheron Pour Homme EDT – Un cítrico terroso

foto: Newt.com

foto: Newt.com

No es muy sencillo innovar en el terreno de las fragancias masculinas. En términos generales, los hombres son más conservadores que las mujeres en sus gustos y es más difícil que cambien de perfume una vez que encontraron uno que les gustó. Poco a poco eso está cambiando y Boucheron Pour Homme fue uno de los hitos de esa transformación (llamativamente, de la mano de una marca clásica como Boucheron).

En 1991 se lanzó como eau de parfum. Fue novedoso porque las fragancias masculinas por ese momento eran generalmente colonias, no era común algo con tanto cuerpo. Este aromático creado por Francis Deleamont y Jean-Pierre Bethouart tiene lo típico de las colonias masculinas (especialmente brindado mediante la lavanda) combinado con el limón y con el espíritu herbáceo de la albahaca a lo largo de toda la composición.

Su versión eau de toilette puede ser llevada perfectamente por una dama: es muy cítrica y fresca, pero a la vez amarga y balsámica. Las notas ya mencionadas arrancan impulsadas por bergamota y petitgrain, poco a poco aciduladas con verbena limonera. Por momentos, se torna animálico y con dejos de maní tostado. El ylang-ylang, el musgo de roble y el vetiver se las ingenian para oscurecer la fórmula, evocando la fragancia de un suelo de tierra negra en una mañana de invierno.

Hoy ya es un clásico, la innovación valió la pena.

Virginia

Origen de la fragancia: obsequio de un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 03/05/12.

foto: Fragrantica.com

foto: Fragrantica.com

 

Chanel Chance Eau Tendre – Notas nacaradas

foto: Nailart-lya.com

foto: Nailart-lya.com

Por supuesto, el nácar no tiene un olor característico. Pero una creación de Jacques Polge puede hacer que sea posible algo como un “perfume con notas nacaradas”. Es el caso de Chance Eau Tendre. Se trata de un eau de toilette floral-frutado aunque -como toda categorización- peca de no dar cuenta de los matices intermedios y la sensaciones que producen.

Inicia transparente. No es una sensación acuática ni aireada sino vidriosa. Recuerda al (o tal vez tenga) cetalox, el sintético de Not A Perfume. Unos segundos después, el jazmín y el iris explotan desde dentro de una burbuja cítrica de pomelo. Luego huele como a peonía y manzanas… o durazno, pero es membrillo y jacinto. Es curioso que sea más difícil identificar el olor de una fruta que el de una flor.

El cierre es con madera de cedro y notas ambaradas, las que refuerzan esa transparencia vidriosa del inicio. Cuando, finalmente el almizcle blanco redondea la composición, se imprime en nuestra mente la idea fría del nácar, con sus colores iridiscentes.

Seguramente, Polge no pensaba en nácar a la hora de componer este perfume rosado y optimista para Chanel. Sin embargo, la cadena semiótica culmina en un éxito redondo: el nácar nos lleva a las perlas, y las perlas a Cocó.

Virginia

Origen de la muestra: regalo de un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 22/05/12.

foto: Chanel.com

foto: Chanel.com

Origen de la muestra: regalo de un familiar.

 

Guerlain L’Heure Bleue – Requiem en azul

foto: Fineartamerica.com  fotógrafo: Sven Brogren  Blue Hour Trees Silhouette

foto: Fineartamerica.com    fotógrafo: Sven Brogren    Blue Hour Trees Silhouette

L’Heure Bleue solía ser uno de mis perfumes preferidos. “Solía ser” no tanto porque mis gustos hayan cambiado sino porque cuesta reconocerlo en su encarnación actual (específicamente en su versión parfum).

Este clásico de Guerlain fue creado por Jacques Guerlain en 1912, durante la dorada Belle Époque, dos años antes del estallido de la Gran Guerra. Más robusto que su predecesor Après l’Ondée (1906) -con el que está emparentado en términos de composición- el perfume debe su nombre a “la hora azul”, ese momento del día en que el sol ya se ha ido pero la noche aún no se hace presente. Imbuido de una magia melancólica, L’Heure Bleue captura con acierto este instante en el que las cosas se mueven a un ritmo más lento y todo parece suspendido en el tiempo. La belleza de L’Heure Bleue siempre fue del estilo nostálgico, incluso triste. Claveles, violetas, iris, neroli, anís y la célebre base Guerlinade -plena de vainilla y haba tonka– funcionaban juntos con la precisión de un buen reloj suizo.

Sé todo acerca de las regulaciones de IFRA, escasez de ciertas materias primas, cambios en los gustos de los consumidores y muchas otras razones (probablemente buenas) para la reformulación. Es algo que he llegado a aceptar (¿tenía otra opción acaso?) siempre y cuando el perfume involucrado no pierda su identidad en el proceso. Las reformulaciones a veces recuerdan a una mujer que se estira la cara con la esperanza de verse más joven, perdiendo en el proceso cualquier rasgo distintivo que pudiera tener y sin alcanzar nunca por completo su propósito. Las complejidades se perdieron en el camino: los matices medicinales, el contraste entre dulce y amargo, la fría calidez. Ahora se siente algo plano y se ha convertido en meramente bonito. La belleza sublime nunca desaparece, pero suele envejecer mejor cuando no se la toca.

Si alguna vez se topan con un frasco vintage, no pierdan la oportunidad de olfatearlo. Es posible que les parezca desafiante o, incluso, que no les guste, pero es un clásico que debe probarse. Ambas versiones – la vintage y la actual- funcionan especialmente bien en exteriores y con tiempo frío.

Adoradores de la versión original de L’Heure Bleue: pueden encontrar reemplazante en Grossmith Shem-el-Nessim y Amouage Opus III (caros, lo sé). Para una opción más económica, Oscar de la Renta Esprit d’Oscar capitaliza el espíritu de L’Heure Bleue pero elige volverlo juguetón, incluso coqueto.

Caro

Origen de las muestras: Botellas de parfum adquiridas en Perfumería Togat’s, Buenos Aires, y Sephora

foto: Guerlain.com

foto: Guerlain.com

Guerlain L’Heure Bleue – Requiem in blue

L’Heure Bleue used to be one of my favorite fragrances. It “used to be” not so much because my tastes have changed but because it is bare recognizable in its current incarnation (more specifically in its parfum version).

This Guerlain classic was created by Jacques Guerlain in 1912, during the golden Belle Époque, two years before the outbreak of the Great War. More robust than its predecesor Après l’Ondée (1906) -with which it is related in terms of composition- the fragrance owes its name to “the blue hour”, that time of the day when the sun is gone but night hasn’t yet arrived. Infused with a melancholy magic, L’Heure Bleue successfully captures this instant  during which things move at a slower pace and everything seems suspended in time. L’Heure Bleue‘s beauty has always been on the nostalgic, even mournful style. Carnations, violets, iris, neroli, anise and the famous Guerlinade base, plethoric with vanilla and tonka bean used to work together with clockwork precision.

I understand everything about IFRA regulations, scarcity of certain raw materials, changes in customers’ tastes and many other (probably good) reasons for reformulation. It is something I have come to accept (did I have a choice anyway?) as long as the fragrance involved doesn’t lose its identity in the process. Some reformulations sometimes remind me of a woman who makes her face tighter in the hopes of appearing younger, losing in the process  whatever distinctive features she might have had while never quite achieving her purpose. The complexities are gone: the medicinal hints, the contrast between bitter and sweet, the cold warmth. It now feels somewhat flat and has become merely pretty. Sublime beauty never disappears completely but it tends to age better when left untouched.

Should you ever come across some vintage juice, do not miss the opportunity of giving it a sniff. You might find it challenging, you might even dislike it but it is a classic that needs to be experienced. Both versions -vintage and current- wear especially well outdoors in cold weather.

If you loved L’Heure Bleue‘s original version, I suggest you give a try to Grossmith Shem-el-Nessim and Amouage Opus III (expensive, I know). For a more affordable option, Oscar de la Renta Esprit d’Oscar capitalizes the spirit of L’Heure Bleue but chooses to turn it into a playful, even flirty blend.

Caro

Origin of samples: Parfum bottles purchased from Perfumería Togat’s, Buenos Aires, and Sephora

Tom Ford Private Blend Tobacco Vanille – Azúcar y especias

ilustración: Telegraph.co.uk  aviso de cigarrillos Craven "A", 1939

ilustración: Telegraph.co.uk       aviso de cigarrillos Craven “A”, 1939

Como no-fumadora, siempre me sentí repelida por el olor del humo de cigarrillos pero, curiosamente, atraída por el aroma del tabaco. De niña disfrutaba estrujando los cigarrillos de mi padre para poder capturar un poco del rico perfume de esas hojas doradas.

Me topé por primera vez con Tobacco Vanille en Milán hace un par de años  cuando, atrapada bajo un aguacero, encontré refugio dentro de una perfumería (siempre hay una buena excusa). Mientras suspiraba sobre Champaca Absolute, la vendedora mencionó que Tobacco Vanille era su best seller de la línea. Como no soy la mayor admiradora del trabajo del Sr. Ford, lo ignoré sin siquiera dedicarle un sniff y me olvidé de él hasta este año, cuando nuestra querida Kafka me envió una muestra. El mes pasado, al visitar el mostrador de Tom Ford en Oberpollinger, la encantadora Maria me preparó un par de muestras para mi marido, que se había quedado en casa. Una de ellas era Tobacco Vanille, la que di por sentado que no iba a gustarle y me tomé la libertad de quedarme. Maria, si estás leyendo esto: SÍ le di la muestra de  Tuscan Leather, que le encantó.

No hay nada sutil en Tobacco Vanille. Llega anunciándose con pisadas fuertes y saludando desde lejos en voz alta: un perfume monumental construido alrededor del tabaco y la vainilla (aquí no hay sorpresas), con coloridas pinceladas de especias entre las que destacan el clavo de olor y la canela. Quizás sea la fragancia que mejor describe el estilo de su creador: crudo pero muy sexy (y “sexy” no es una palabra que mencione a la ligera, quizás porque a menudo se emplea de forma gratuita y no la encuentro suficientemente descriptiva). Tobacco Vanille parece espeso como un jarabe ¡pero resulta un jarabe delicioso! El picor amargo del benjuí evita que la mezcla se torne aburrida o cobre olor a pasteles. El equilibrio entre especiado y dulce está perfectamente calibrado. Es todo lo que esperaba de Ambre Narguile.

No sólo Tobacco Vanille es endemoniadamente sexy, sino que funciona de maravillas como perfume reconfortante. Su evolución es bastante lineal, pero la longevidad y proyección son fenomenales.

Caro

Origen de la muestra: muestra gentileza del mostrador Tom Ford en Oberpollinger, Munich

Nota bene: La inspiración detrás de Tobacco Vanille es la atmósfera de un club de caballeros en el londinense barrio de Mayfair.

foto: Tomford.com

foto: Tomford.com

Tom Ford Private Blend Tobacco Vanille – Sugar and spice

As a nonsmoker, I have always been repelled by the smell of cigarette smoke but, funnily enough, attracted by the scent of tobacco. When I was a little girl, I would enjoy crushing my father’s cigarettes in order to get a whiff of the rich aroma of those golden leaves.

I first came across Tobacco Vanille in Milan a couple years ago when, caught in a downpour, I found shelter at a perfume shop (there is always a good excuse). As I swooned over Champaca Absolute, the saleslady mentioned Tobacco Vanille was their best seller from the line. Since I am not the biggest fan of Mr. Ford‘s work, I dismissed it without even giving it as much as a whiff and forgot about it until earlier this year, when our dear Kafka sent me a sample. Last month, when I visited the Tom Ford counter at Oberpollinger,  the lovely Maria made a couple decants for me to bring back home to my husband. One of them was Tobacco Vanille, which I took for granted was not going to be of the husband’s liking and kept to myself. Maria, if you happen to read this: I DID give him the Tuscan Leather decant, which he adored.

There is nothing subtle about Tobacco Vanille. It arrives stomping its feet and greeting from afar in a loud voice: a monumental fragrance built around tobacco and vanilla (no surprise), with colourful brushstrokes of spices, among which cloves and cinnamon are most prominent. It might be the fragrance that best describes the style of its creator: raw but very sexy (and “sexy” is not a word I pronounce ligthly, because perhaps it is too often misused and not descriptive enough). Tobacco Vanille is as thick as syrup, but what a delicious syrup this is! The bitter piquancy of benzoin prevents the blend from ever becoming boring or smelling like pies. The balance between sweet and spicy is perfectly calibrated. This is what I wanted Ambre Narguile  to be.

Not only Tobacco Vanille is sexy as h*ll, but it also makes a beautiful comfort scent. Its evolution is fairly linear, but longevity and projection  are phenomenal.

Caro

Origin of sample: sample courtesy of the Tom Ford counter at Oberpollinger, Munich

Nota bene: The inspiration behind Tobacco Vanille is the atmosphere of a gentlemen’s club in Mayfair, London.

Rochas Eau Sensuelle – Fresca piel de durazno

foto: Fondosescritorio.net

foto: Fondosescritorio.net

Si el rocío matutino que se posa sobre los pétalos de las flores tuviera una fragancia, sería muy similar a la que tiene este eau de toilette. No puedo dejar de pensarlo en el contexto del verano californiano que estoy experimentando y, sin dudas, se convierte en uno de mis candidatos para refrescar y perfumar elegantemente la piel.

Jean-Michel Duriez cumplió su sueño de trabajar como nariz para una casa de alta costura cuando ingresó en 2009 a la maison RochasEau Sensuelle fue su bautismo de fuego, pues tenía el desafío de seguir con la tradición de las aguas frescas que comenzó en 1970 con Eau de Rochas.

Lo característico de esta nueva creación es el acople de las dosis justas de frutas y flores. Su éxito radica en salir airoso de la tendencia a empalagar con frutos rojos. Lo logra buscando el toque tropical en el mango y en la naranja sanguina. Una vez que la insolencia de la pimienta rosa desaparece, el azahar y el jazmín Sambac realizan una armoniosa coreografía floral.

Todo resulta en un acorde que transmite la sensación de estar oliendo un idílico durazno rosado. El iris va aterciopelando cualquier resto cítrico que haya quedado flotando por ahí. El almizcle blanco aporta su particular sensualidad. Y mientras lo huelo, me resulta imposible eludir la fantasía del frescor de las gotas de rocío sobre mi piel perfumada.

Virginia

Origen de la muestra: regalo de un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 07/12/11.

foto: Telva.com

foto: Telva.com