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Arquiste Parfumeur Aleksandr y Heeley Cuir Pleine Fleur – Violetas sobre cuero

imagen: Petitgaleriedart.blogspot.com   artista: Elizabeth Whitehead Violetas 1891 (Leamington Spa Art Gallery and Museum)

imagen: Petitgaleriedart.blogspot.com     artista: Elizabeth Whitehead   Violetas, 1891 (Leamington Spa Art Gallery and Museum)

foto: Jamesheeley.com

foto: Jamesheeley.com

Quizás lo que más me atrae sea el contraste entre flor frágil y material robusto, pero la de violetas y cuero siempre ha sido una de mis combinaciones preferidas. O tal vez sea porque trae al presente mis años jóvenes (caballos sudorosos, monturas, heno). Lo cierto es que el dúo violetacuero me huele a libertad y romanticismo.

Estas notas, por supuesto, pueden se presentadas de muchas maneras. Ya hemos mencionado el icónico Jolie Madame, un perfume que a pesar de su nombre es perfectamente apto para caballeros. Opciones más modernas de violetas con cuero son Aleksandr, de Arquiste, y Cuir Pleine Fleur, de Heeley.

Aleksandr -colaboración entre Carlos Huber y el nariz Yann Vasnier– es una fogosa mezcla inspirada en el duelo en el cual el poeta Alexander Pushkin resultara mortalmente herido. Me gusta pensar en él como un retrato olfativo. Aunque fogosa en carácter, la fragancia es fresca. Puede resumirse en un breve pero nítido soplo de eau de toilette perfumada a la violeta, la cualidad glacial de la nieve (quizás un vaso de vodka, bebido para instilar coraje?) y el olor amargo del cuero de Rusia.

Si Aleksandr es un retrato (y como tal insinúa rasgos de personalidad y describe el atuendo del protagonista así como su entorno) entonces el más hierático (y lineal) Cuir Pleine Fleur es un bodegón. Depurado y elegante, este suave cuero aparece cubierto por una miríada de flores que le otorgan un tinte ligeramente dulzón. El cuero es gamuza; las violetas, se pintan verdes y rodeadas de hojas. Sereno y discreto, Cuir Pleine Fleur es, sin embargo, dinámico: florece ante la nariz como un día de primavera en el campo. Es también lo más próxima que he estado a recobrar los olores de mi infancia; lo venero por eso. Aunque su evolución es lineal, la proyección y longevidad son excelentes.

Caro

Origen de las muestras: muestra de Aleksandr, gentileza de Arquiste Parfumeur; muestra de Cuir Pleine Fleur, gentileza de Farmacia Centrale, Milán.

foto: Arquiste.com

foto: Arquiste.com

foto: Watershedpost.com

foto: Watershedpost.com

Arquiste Parfumeur Aleksandr and Heeley Cuir Pleine Fleur – Violets on leather

Maybe what appeals to me is the contrast between fragile flower and tough  material, but violets and leather has always been one of my favorite pairings. Or perhaps it is because it seems to bring my younger years back (sweaty horses, saddles, hay). In any event the violetleather combination smells to me of freedom and romanticism.

These notes, of course, can be showcased in many ways. We have already mentioned the iconic Jolie Madame, a fragrance that despite its name is perfectly suited for a gentleman. More modern violet-leather offerings are Aleksandr, by Arquiste, and Cuir Pleine Fleur, by James Heeley.

Aleksandr -a collaboration between Carlos Huber and nose Yann Vasnier– is a fiery blend inspired by the duel in which poet Alexander Pushkin was mortally wounded. I like to think of it as an olfactory portrait. Though fiery in character, the fragrance is crisp. It can be summarised by a brief but vivid whiff of violet scented eau de toilette, the iciness of snow (perhaps a glass of vodka, drunk to instill courage?) and the bitter smell of Russian leather.

If Aleksandr is a portrait (and as such hints at personality traits and describe the character’s outfit and surroundings), then the more hyeratic (and linear) Cuir Pleine Fleur is a still life. Streamlined and elegant, this soft leather seems covered with a myriad flowers that lend a slightly sweetish touch. The leather is suede, the violets are green and leafy. Quiet and discreet, Cuir Pleine Fleur is still very much alive: it blooms before my nose like a Spring day in the countryside. It is also the closest I have ever come to recovering the smells of my childhood, thus I worship it. Although its evolution is linear, projection and longevity are excellent.

Caro

Origin of samples: Aleksandr sample courtesy of Arquiste Parfumeur; Cuir Pleine Fleur sample courtesy of Farmacia Centrale, Milan.

Guerlain L’Heure Bleue – Requiem en azul

foto: Fineartamerica.com  fotógrafo: Sven Brogren  Blue Hour Trees Silhouette

foto: Fineartamerica.com    fotógrafo: Sven Brogren    Blue Hour Trees Silhouette

L’Heure Bleue solía ser uno de mis perfumes preferidos. “Solía ser” no tanto porque mis gustos hayan cambiado sino porque cuesta reconocerlo en su encarnación actual (específicamente en su versión parfum).

Este clásico de Guerlain fue creado por Jacques Guerlain en 1912, durante la dorada Belle Époque, dos años antes del estallido de la Gran Guerra. Más robusto que su predecesor Après l’Ondée (1906) -con el que está emparentado en términos de composición- el perfume debe su nombre a “la hora azul”, ese momento del día en que el sol ya se ha ido pero la noche aún no se hace presente. Imbuido de una magia melancólica, L’Heure Bleue captura con acierto este instante en el que las cosas se mueven a un ritmo más lento y todo parece suspendido en el tiempo. La belleza de L’Heure Bleue siempre fue del estilo nostálgico, incluso triste. Claveles, violetas, iris, neroli, anís y la célebre base Guerlinade -plena de vainilla y haba tonka– funcionaban juntos con la precisión de un buen reloj suizo.

Sé todo acerca de las regulaciones de IFRA, escasez de ciertas materias primas, cambios en los gustos de los consumidores y muchas otras razones (probablemente buenas) para la reformulación. Es algo que he llegado a aceptar (¿tenía otra opción acaso?) siempre y cuando el perfume involucrado no pierda su identidad en el proceso. Las reformulaciones a veces recuerdan a una mujer que se estira la cara con la esperanza de verse más joven, perdiendo en el proceso cualquier rasgo distintivo que pudiera tener y sin alcanzar nunca por completo su propósito. Las complejidades se perdieron en el camino: los matices medicinales, el contraste entre dulce y amargo, la fría calidez. Ahora se siente algo plano y se ha convertido en meramente bonito. La belleza sublime nunca desaparece, pero suele envejecer mejor cuando no se la toca.

Si alguna vez se topan con un frasco vintage, no pierdan la oportunidad de olfatearlo. Es posible que les parezca desafiante o, incluso, que no les guste, pero es un clásico que debe probarse. Ambas versiones – la vintage y la actual- funcionan especialmente bien en exteriores y con tiempo frío.

Adoradores de la versión original de L’Heure Bleue: pueden encontrar reemplazante en Grossmith Shem-el-Nessim y Amouage Opus III (caros, lo sé). Para una opción más económica, Oscar de la Renta Esprit d’Oscar capitaliza el espíritu de L’Heure Bleue pero elige volverlo juguetón, incluso coqueto.

Caro

Origen de las muestras: Botellas de parfum adquiridas en Perfumería Togat’s, Buenos Aires, y Sephora

foto: Guerlain.com

foto: Guerlain.com

Guerlain L’Heure Bleue – Requiem in blue

L’Heure Bleue used to be one of my favorite fragrances. It “used to be” not so much because my tastes have changed but because it is bare recognizable in its current incarnation (more specifically in its parfum version).

This Guerlain classic was created by Jacques Guerlain in 1912, during the golden Belle Époque, two years before the outbreak of the Great War. More robust than its predecesor Après l’Ondée (1906) -with which it is related in terms of composition- the fragrance owes its name to “the blue hour”, that time of the day when the sun is gone but night hasn’t yet arrived. Infused with a melancholy magic, L’Heure Bleue successfully captures this instant  during which things move at a slower pace and everything seems suspended in time. L’Heure Bleue‘s beauty has always been on the nostalgic, even mournful style. Carnations, violets, iris, neroli, anise and the famous Guerlinade base, plethoric with vanilla and tonka bean used to work together with clockwork precision.

I understand everything about IFRA regulations, scarcity of certain raw materials, changes in customers’ tastes and many other (probably good) reasons for reformulation. It is something I have come to accept (did I have a choice anyway?) as long as the fragrance involved doesn’t lose its identity in the process. Some reformulations sometimes remind me of a woman who makes her face tighter in the hopes of appearing younger, losing in the process  whatever distinctive features she might have had while never quite achieving her purpose. The complexities are gone: the medicinal hints, the contrast between bitter and sweet, the cold warmth. It now feels somewhat flat and has become merely pretty. Sublime beauty never disappears completely but it tends to age better when left untouched.

Should you ever come across some vintage juice, do not miss the opportunity of giving it a sniff. You might find it challenging, you might even dislike it but it is a classic that needs to be experienced. Both versions -vintage and current- wear especially well outdoors in cold weather.

If you loved L’Heure Bleue‘s original version, I suggest you give a try to Grossmith Shem-el-Nessim and Amouage Opus III (expensive, I know). For a more affordable option, Oscar de la Renta Esprit d’Oscar capitalizes the spirit of L’Heure Bleue but chooses to turn it into a playful, even flirty blend.

Caro

Origin of samples: Parfum bottles purchased from Perfumería Togat’s, Buenos Aires, and Sephora

Fragonard Fleur D’Oranger – Tan fresca como sensual

foto: Galeondeutrera.blogspot.com

foto: Galeondeutrera.blogspot.com

“Cachées sous les feuilles vernies de vert lumineux, les fleurs d’oranger nous ont livré une eau de toilette suave, tout aussi fraîche que sensuelle.”

“Tan fresca como sensual”. Con estas palabras, Fragonard Parfumeur presenta a una de sus fragancias más deliciosas: Fleur D’Oranger.
La casa fue fundada en 1926 por Eugène Fuchs en Grasse (Francia), la meca del perfume. El nombre que le puso como marca fue en homenaje al célebre pintor rococó Jean-Honoré Fragonard, nacido en esa ciudad.

La idea original de Fuchs era únicamente vender perfumes a los turistas que visitaban la zona. Este plan se mantiene casi intacto, ya que hoy sus productos sólo se comercializan en Francia (Grasse, Eze y París) y en algunos exclusivos puntos de venta alrededor del mundo. Recientemente se agregó la venta on line para unos pocos países.

Fleur D’Oranger es un homenaje a la flor del naranjo amargo, que fue hasta mediados del S.XX casi como el emblema del lugar. Luego, por cuestiones económicas, las plantaciones pasaron al norte de África. Sin embargo, rayando en lo mitológico, el aroma de esta flor revive aquellos años dorados de la Provenza.

La nota de apertura de este eau de toilette es neroli, muy fresca y apetitosa. En Argentina puede evocar a la miga de un pan dulce navideño o al aroma de las panaderías mientras hornean medialunas almibaradas (piezas similares a los croissants). Luego aparece el cuerpo de jazmín, para aportarle sensualidad. Finalmente, emerge el carácter de la bergamota, redondeada por el aura sutil del almizcle.

Nuestra opinión es que la dupla frescura-sensualidad se logra con creces y es justamente ese eje el que hace de Fleur D’Oranger una fragancia simple y a la vez notable. Por momentos dispara el recuerdo a lo tradicional de una colonia clásica. Pero luego de una hora, en su momento más gourmand, remite a lo infantil, a perfume de bebé.

Virginia

Origen de la fragancia: botella obsequiada por un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 07/09/11.

foto: Virginia Blanco

foto: Virginia Blanco

Ramón Monegal Kiss my Name – Bomba de sol y tuberosa

foto: Botanus.com

foto: Botanus.com

No apta para tímidas, Kiss my Name es una tuberosa enorme que podrá recordar a más de uno el perfume original de Carolina Herrera. Resueltamente más moderno y depurado que cualquier fragancia de los ’80s -aunque igualmente extrovertida- esta creación de Ramón Monegal irradia energía.

Kiss my Name no retrata a la tuberosa de manera hiperrealista ni ubica a la flor en un escenario natural. Monegal nos brinda una visión contemporánea y urbana donde la flor se halla más a gusto en una gran metrópolis -entre cristales y metal- que en el campo. Aunque este perfume me hace pensar en nardos frescos, acomodados con cuidado en un florero de acero lustroso, la condición citadina no va en detrimento de su carácter soleado.

La salida -un poco metálica, un poco frutal-  es vibrante y algo estridente. Luego de unos minutos, el volumen se atenúa y la mezcla se torna mucho más suave, cálida y balsámica. Hipnotizada por el aroma narcótico de la tuberosa, al usarlo me cuesta alejar la nariz de las muñecas.

No puedo identificar aquí las notas con demasiada claridad, excepto por la tuberosa, neroli y el almizcle blanco presente en la base de la mayoría de las creaciones de Ramón Monegal. La marca menciona también absoluto de jazmín egipcio, iris y bálsamo de Tolu.

El luminoso Kiss my Name resulta tanto un perfume de bienestar como una declaración de alegría. Su longevidad es excelente y el aroma persiste en la ropa por varios días. Uno de mis favoritos de esta casa, junto con Ambra di Luna y Cuirelle.

Caro

Origen de la muestra: Gentileza de Ramón Monegal Perfumes

foto: Ramonmonegal.com

foto: Ramonmonegal.com

Ramón Monegal Kiss my Name – Sunny tuberose bomb

Not for the shy, Kiss my Name is a big tuberose that may remind some of the original Carolina Herrera perfume. Resolutely more modern and streamlined than any fragrance from the ’80s -although no less extroverted- this Ramón Monegal creation radiates energy.

Kiss my Name is not an hyperrealistic rendition of tuberose  and does not place the flower in a natural setting. Monegal gives us a contemporary, urban take where the flower seems more at ease in a big metropoli -among glass and metal- than in the countryside. Although this fragrance makes me think of freshly cut tuberoses carefully arranged in a polished steel vase, the big city character doesn’t detract from its sunniness.

The opening -a bit metallic, a bit fruity-  is bright and somewhat strident. After a few minutes, any possible loudness subsides and the blend becomes much softer, warm and balsamic. Entranced by the narcotic scent of tuberose, when I wear it I have a hard time keeping my nose away from my wrists,

I cannot pick apart the notes very clearly here except for tuberose, neroli and the white musks  present in the base of most Ramón Monegal fragrances. The brand also lists Egyptian jasmine absolute, iris and Tolu balsam.

The luminous Kiss my Name is both a feel-good fragrance and a declaration of joy.  Its longevity is excellent and the scent still pervades clothes many days after wearing. One of my favorites from this house alongside Ambra di Luna and Cuirelle.

Caro

Origin of sample: Courtesy of Ramón Monegal Perfumes

Grossmith Shem-el-Nessim – Armonía en tonos pastel

imagen: Jssgallery.org artista: Giovanni Boldini  Retrato de Mrs. Howard Johnston, 1906

imagen: Jssgallery.org     artista: Giovanni Boldini     Retrato de Mrs. Howard Johnston, 1906

Mientras Hasu-no-Hana capitalizó el furor de la moda japonista que influenció el arte y cultura europeos durante los últimos años del siglo XIX, Shem-el-Nessim prefirió un motivo orientalista y debe su nombre a una festividad egipcia que tiene lugar durante la primavera (Shem el Nessim  quiere decir oliendo el céfiro). En la misma manera que Hasu-no-Hana, su perfil se corresponde con una visión occidental idealizada de tierras lejanas. El aroma de este céfiro, sin dudas exquisito, encontraría su lugar apropiado en alcobas o salones de baile eduardianos más que en los alrededores de la Gran Pirámide.

Cuando Simon Brooke decidió revivir Grossmith -la casa de perfumes que alguna vez había pertenecido a su familia- buscó la ayuda de Roja Dove. Juntos reconstruyeron las fragancias, que luego fueron elaboradas por Robertet. Una alianza entre Dove y Robertet podía significar una sola cosa para mí: calidad impoluta. Siendo, además, una nostálgica irredimible de la Belle Époque, hace un par de años decidí correr el riesgo y comprar una botella de Shem el Nessim sin haberlo probado antes.

Shem-el-Nessim, creado originalmente en 1906, le dio alas a mi melancolía. Nostálgico y reconfortante a la vez, me recordó a otro perfume que solía ser bellísimo hasta que la reformulación aniquiló todas sus sutilezas y contradicciones: L’Heure Bleue. Esto no resulta sorprendente, ya que L’Heure Bleue fue creado apenas seis años más tarde que Shem-el-Nessim, así es que ambos encarnan el zeitgeist de la Belle Époque.

Al aplicarlo, Shem-el-Nessim no defrauda.  Me rodea una nube floral y atalcada, que amenaza con permear mis poros.  Una vez que mengua el estallido original, puedo empezar a apreciar sus muchas sutilezas.  La bergamota y el geranio son los responsables del cosquilleo inicial. El perfume cobra luego un carácter decididamente floral, cuando notas melifluas notas de jazmín, rosa e ylang-ylang infunden su sensualidad al blend. Si bien resulta fácil identificar las notas individuales, la transición entre ellas es continua, sin fisuras y la sensación general es de refinamiento. El orris concede su presencia aristocrática, pero se siente inusualmente cálido, casi dorado, al estar en combinación con heliotropo, vainilla, sándalo y almizcle.

Esta delicada belleza empolvada me provoca ganas de llorar y gritar de alegría a la vez (¿gritar?¡cuán impropio!), a diferencia del L’Heure Bleue actual que sólo me causa ganas de llorar. La única desventaja que encuentro es que el eau de parfum de Shem-el-Nessim no tiene demasiada longevidad sobre mi piel.

Soñaré con su magnífica versión parfum hasta tanto pueda comprar una botella.

Caro

Origen de la muestra: Eau de parfum comprada en Perfumería Nadia, Madrid

Cliqueando sobre los links, pueden leer nuestras reseñas de Phul-Nana, Hasu-no-Hana y Betrothal de la misma casa

foto: Grossmithlondon.com

foto: Grossmithlondon.com

Grossmith Shem-el-Nessim – A harmony in pastel hues

While Hasu-no-Hana capitalized the Japonist rage that influenced European art and culture during the last years of the XIXth century, Shem-el-Nessim chose an Orientalist motif instead and owes its name to an Egyptian holiday that takes place during Spring (Shem el Nessim means  smelling of the Zephyr). Much like Hasu-no-Hana, its profile corresponds to an idealized Western  vision of distant lands. The scent of this Zephyr, without a doubt exquisite, would perhaps be more at ease in Edwardian alcoves or ballrooms than around the  Great Pyramid of Giza.

When Simon Brooke decided to resurrect Grossmith -the perfume house that once belonged to his family- he sought Roja Dove‘s help. Together, they reconstructed the fragrances, which were later produced by Robertet. A DoveRobertet alliance could only mean one thing to me: flawless quality. And being a hopeless nostalgic for all things Belle Époque, a couple years ago I took the plunge and decided to purchase Shem el Nessim unsniffed.

Shem-el-Nessim, which was originally created in 1906, gave wings to my melancholy. Nostalgic and comforting at the same time, it reminded me of another fragrance that used to be beautiful until reformulation destroyed all of its subtleties and contradictions: L’Heure Bleue. This is not surprising because L’Heure Bleue was created a mere six years after Shem-el-Nessim, so the zeitgeist of the Belle Époque is embodied in both of them.

Upon application, Shem-el-Nessim doesn’t fail to satisfy.  A powdery floral cloud surrounds me, almost threatening to permeate my every pore.  Once the initial blast subsides, I am able to fully appreciate its many subtleties. Bergamot and geranium are responsible for the initial tingle.  The fragrance later acquires a decidedly floral character, when honeyed notes of jasmine, rose and ylang-ylang infuse the blend with their sensuality. While individual notes are easy to identify, the transition between them is seamless, continuous and the overall feel is one of refinement. Orris graces the composition with its aristocratic presence, but feels unusually warm, almost golden, since it is paired with heliotrope, vanilla, sandalwood and musk.

This delicate, powdered beauty makes me want to weep and cry with joy at the same time (cry with joy? how improper!), unlike current L’Heure Bleue which only makes me want to cry. The only drawback I can think of is that Shem-el-Nessim eau de parfum doesn’t have much  longevity on my skin.

I will dream about the magnificent parfum version until I am able to purchase a bottle.

Caro

Origin of sample: Eau de parfum purchased at Perfumería Nadia, Madrid

You can also read our reviews of Phul-Nana, Hasu-no-Hana and Betrothal from the same house