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Hermès Un Jardin Sur Le Nil – Agua, verde y desierto

foto: Egipto.com

foto: Egipto.com

Si estuviéramos navegando en una barca por el Nilo viendo el atardecer, seríamos testigos de un acontecimiento sublime. Mientras los juncos de papiros y las grandes hojas se mecen sobre la superficie, los capullos de loto blanco (Nymphaea lotus) se van abriendo lentamente. El río se ha convertido en un onírico y florido jardín flotante.

Seguramente fue con esta experiencia que Jean-Claude Ellena obtuvo la inspiración para crear Un Jardin Sur Le Nil. Lanzado en 2005, es una de sus obras más sobresalientes, pues logra condensar en un mismo eau de toilette la transparencia acuática, el verde de la vegetación y la aridez del desierto. Es un viaje al fértil valle del Nilo, abrazado por el mismísimo Sahara.

El concepto de agua está dado por un jugoso y amargo pomelo que envuelve la piel en una efervescencia cítrica. Es aquí donde surge muy tímidamente el tono frutal del mango, con un loto de lejano telón de fondo. Un olor a verde junco comienza a evocar los papiros y plantas flotantes. El lejano desierto viene con las secas ráfagas de madera de sicomoro. Las notas finales de incienso invitan a recordar un olor muy similar al de un lápiz al que se el acaba de sacar punta.

Esta fragancia de Hermès está catalogada como “para hombres y mujeres”. Además, escapa a la categoría (si es que la hubiere) del típico “cítrico-fresco”; su aridez le da una ductilidad que lo hace portable tanto para estaciones cálidas como para los fríos más intensos. Y, por si fuera poco, su fijación es muy buena.

Virginia

Origen de la muestra: regalo de un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 11/01/12.

foto: Fragrantica.com

foto: Fragrantica.com

Fragonard Maman Chérie – Bruma cálida y maternal

foto: Etiquettehell.com

foto: Etiquettehell.com

No sería sencillo hallar un nombre más ilustrativo para el perfume Maman Chérie. Concebido para aquellas mujeres que son o están por ser madres, este eau de toilette lleva implícita la idea de la piel rozagante del bebé abrigada por el seno materno. Fragonard invita a despertar sentimientos de ternura y protección.

Muy suave, diáfano y floralmente mullido (nada de sensaciones punzantes ni chispeantes, que últimamente abundan), abre con notas de suave bergamotamandarina y casis (grosella negra). Una rosa de tersos pétalos carnosos conforma el bouquet-corazón de la fragancia, junto con fresias y magnolias. Una nota muguet  (lirio del valle) le da cierta ligereza, como transformándola en una bruma resplandeciente.

La personalidad de Maman Chérie tiene su broche de oro en la secuencia que une las notas de cuerpo con las de base, dada por el iris, el sándalo y la vainilla. Por momentos, recuerda al Miracle de Lancôme, pero es menos afrutado y mucho más almizclado y cálido.

En pocas palabras, este perfume es tan reconfortante, femenino y delicado como un cardigan de cashemere rosado. La piel queda envuelta en un velo que se esfuma en breves minutos pero, la sensación placentera que brinda, bien vale la continua reaplicación.

Virginia

Origen de la muestra: regalo de un familiar

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 15/03/12.

foto: Fragonard.com

foto: Fragonard.com

Sisley Eau de Sisley N°3 – Benjuí que resplandece como rubí

Styrax Benzoína.    Imagen: Wikipedia.org

Styrax Benzoína. Imagen: Wikipedia.org

Desde el 2009,  Sisley propone mediante tres eaux de toilette recrear tres actitudes distintas en una misma mujer al vestir tres vestidos diferentes en verano. Cada “vestido” está representado con una Eau de Sisley. A grandes rasgos, la N°1 es la faceta más tierna y romántica, mientras que la N°2 es la más moderna y alegre.

Pero me centraré en mi favorita, la Eau de Sisley 3: la más sensual de la trilogía, “un vestido escotado que hipnotiza con los destellos rojos rubí”. Tiene una salida fresca y atrapante. Energiza con un cítrico cocktail explosivo de  pomelolimón y mandarina. Comienza a tornarse oscuro, casi herbáceo, cuando aparece el jengibre púrpura justo a tiempo para otorgar su efervescencia picante.

Aunque el toque del jengibre se mantiene siempre de fondo, este perfume da un dulce giro hacia lo floral por mérito del cremoso osmanto. Surge luego la aspereza del patchouli, que por contraste hace resaltar a un pulposo blend frutal: damasco y durazno, en un tête-à-tête con el vetiver.

Transcurrido un largo rato, las imágenes olfativas finales: implosionan notas balsámicas de vainilla embebidas en los acordes resinosos del benjuí (ingrediente extraído desde la antigüedad de árboles como el Styrax Benzoína). La fragancia más sensual de la trilogía se envuelve al final en la sutileza del almizcle.

Pero volvamos sobre el trabajo que Sisley hace aquí con el benjuí. Este ingrediente milenario -destacado por su olor característico a caramelo amargo, entre licoroso y medicinal- es para mí el protagonista indiscutido de la fórmula. El acorde que resulta de su fusión con la vainilla y los restos de jengibre, lo enaltece… y no puedo más que adorarlo.

Virginia

Origen de la muestra: regalo por compra en Perfumerías Rouge.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 20/03/12.

imagen: Thehappening.com

imagen: Thehappening.com

Dépêche Mode Jour et Nuit – Al Perfume Desconocido

imagen: Carto.net  Jour et Nuit  artista: Maurits Cornelis Escher (1938)

imagen: Carto.net   Jour et Nuit    artista: Maurits Cornelis Escher (1938)

No sucede muy seguido, pero pasa. De hecho, me pasa con esta fragancia. Me resolví a escribir sobre este eau de toilette –cuya miniatura conservo desde hace más de una década- y me he encontrado con que no hay información sobre ella (al menos en internet).

Todo comenzó cuando, a fines del 2001, viajé a Europa. Al visitar a mi tía en París me regaló una minitalla de Jour et Nuit. “¡Qué buen perfume y qué linda botella para mi colección de miniaturas!” pensé al recibir el obsequio. Pero no conseguí data sobre la marca –Dépêche Mode– ni sobre la pirámide olfativa.

Preparando este post, investigué vía Google y foros especializados pero encontré solamente la venta on line de otras miniaturas similares. Nada sobre el año de creación (¿tal vez fue 1989?) ni el nombre del perfumista que lo creó. Nada. Así que hoy describiré, casi a modo de blind test, un perfume vintage y prácticamente inédito.

A grandes rasgos, sería una cruza de lo mejor del Chanel N°5 y del Opium de YSL. Le jour comenzaría con la irrupción de las crepusculares notas aldehídicas, seguidas por la apertura del jazmín y la tuberosa, flores blancas que imprimen un sello fuertemente indólico.

Luego hay una brisa de ylang-ylang -que haría las veces de atardecer- la cual da paso a la nuit con notas ambaradas y apenas licorosas. Una acertada combinación de (intuyo) mirravainilla y civeta. El día y la noche olfativamente retratados en este bello y desconocido perfume.

Si alguno de ustedes posee más de información sobre Jour et Nuit, le estaré profundamente agradecida si la comparte con nosotras.

Virginia

Origen de la fragancia: miniatura obsequiada por un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 29/05/12.

foto: Collections.delcampe.fr

foto: Collections.delcampe.fr

Hermès Eau de Pamplemousse Rose – Tarde meditabunda de verano

"El almuerzo" de Claude Monet - circa 1874 (Imagen: Wallcoo.net)

imagen: Wallcoo.net   “El almuerzo”  artista: Claude Monet – circa 1874

En todas las familias hay alguien con un carácter especial, que no suele congeniar con cualquiera así como así. Lo mismo sucede en la familia de los cítricos, donde los más “sociables” (limón, naranja, bergamota y mandarina) aparecen en la mayoría de las fragancias. Pero hay alguien que se aleja de lo chispeante y dulce. Sino que es particularmente serio, amargo e imponente: el pomelo.

Aunque este fruto tenga su “club de fans” a la hora de ser ingerido, usar un perfume que lo contenga como ingrediente destacado es una decisión que implica más que el simple “me gusta”. El pomelo transmite una serenidad meditabunda, introspectiva. Se impone en su amargor, tiene presencia firme pero nunca estridente (como la de algunos de sus parientes). El pomelo huele a una oscura sofisticación.

Jean-Claude Ellena -perfumista in house de Hermès le buscó la vuelta en Eau de Pamplemousse Rose. Envolvió al pomelo (y todo lo que implica) con el cuerpo cálido de la rosa y le insufló la dulzura cítrica de “su prima”, la naranja. Una sensación amaderada y de pimienta blanca dan cierta aspereza. La composición no busca disfrazar lo amargo, sino contrastarlo. El resultado es sumamente interesante. Pareciera evocar una arboleda en pleno verano, con chicharras de fondo y un calor que nubla la vista.

Este eau de toilette forma parte de la tríada Les Colognes -lanzada en 2009- junto con Eau de Gentiane Blanche y Eau d’Orange Verte.

Virginia

Origen de la muestra: obsequio de un familiar.

Nota: la versión original de esta reseña fue publicada en el blog Notas & Acordes el 07/03/12.

foto: Fragrantica.com

foto: Fragrantica.com