Tag Archives: patchouli

Oriza L. Legrand Horizon – Rugidos y ronroneos

imagen: Fantomas-en-cavale.tumblr.com  ilustrador: Zig (1930)

imagen: Fantomas-en-cavale.tumblr.com       ilustrador: Zig (1930)

Mi primer encuentro con Horizon tuvo lugar hace unas semanas cuando, de manera inesperada, una botella encontró el camino hasta mis manos y mi nariz. Si bien no es el primer patchouli con miel del mercado y probablemente tampoco sea el último, se da en su mezcla una especie de afinación, una fluidez tal que lo hace especial. Horizon parece fusionarse con la piel hasta que el usuario también se convierte en una hoja de patchouli enorme y dulce. Oriza L. Legrand capitaliza oportunamente las tradicionales propiedades antidepresivas y afrodisíacas del patchouli.

Hemos hablado antes de cómo el patchouli se abrió camino a Occidente: a comienzos del siglo XIX, las hojas secas de patchouli se usaban para alejar a las polillas de los preciosos chales indios que eran embarcados rumbo a Europa. El aroma fortuito tuvo una aceptación tan amplia que las personas se rehusaban a comprar los chales si no olían a patchouli. Los chales pasaron de moda, pero el patchouli se quedó.  De característicos matices húmedos y mohosos, el aceite esencial mejora con el tiempo, tornándose más dulce y adquiriendo una textura casi viscosa.

Horizon fue creado en el cenit de los años locos: las mujeres acortaban los ruedos de sus faldas, empezaban a llevar el pelo à la garçonne y a juguetear con la androginia; Josephine Baker hipnotizaba a París con sus danzas “salvajes”;  después de la Gran Guerra un nuevo mundo se dibujaba con las líneas estilizadas del Art Déco. Se dice de esta creación de Oriza L. Legrand que es la que recrea con mayor fidelidad su versión original (1925).

La salida ruge con una dosis considerable de patchouli y cacao amargo, regada generosamente con cognac. Esta terrosidad alcohólica se atenúa luego de unos instantes y da paso a las notas dulces de miel y tabaco. Naranja amarga  (¡deliciosa!) y rosa se adivinan, tímidas, debajo de este torbellino. Horizon esquiva clichés de género; pese a la abundancia de notas golosas no es gourmand y ostenta un definido carácter  vintage. El fondo es delicadamente atalcado y ahumado: vainilla, benjuí, tonka y turba tejen un velo ligero y envolvente. Luego de unas horas, el rugido inicial termina por convertirse en un suave ronroneo que persiste con tenacidad sobre la piel y la ropa.

Caro

Origen de la muestra: gentileza de Oriza L. Legrand

foto: Orizaparfums.com

foto: Orizaparfums.com

Oriza L. Legrand Horizon – Roars and purrs

My first encounter with Horizon took place a few weeks ago when, unexpectedly, a bottle found its way to my hands and nose. While it is not the first honeyed patchouli in the market and it will probably not be the last one either, there is some sort of fine-tuning to it, such a smooth blending that makes it special. Horizon seems to meld with one’s skin until one turns into a big sweet patchouli leaf. Oriza L. Legrand opportunely capitalizes on the traditional antidepressant and aphrodisiac properties of patchouli.

We have mentioned before how patchouli made its way to the West: at the beginning of the XIX century dried patchouli leaves were used to keep moths away from the precious Indian shawls that were shipped to Europe. The (unintentional) scent had such a wide acceptance that people refused to buy the shawls if they didn’t smell of patchouli. The shawls went out to fashion but patchouli remained. With characteristic damp and musty nuances, the essential oil improves with time, becoming sweeter and acquiring an almost syrupy thickness.

Horizon was created at the zenith of the roaring twenties:  women shortened their hemlines, wore their hair à la garçonne and toyed with androgyny; Josephine Baker mesmerized Paris with her “savage” dances; after the Great War a new world was being drawn with the stylized lines of Art Déco. This is, reportedly, the Oriza L. Legrand creation that most faithfully recreates its original version (1925).

The opening roars, with a hefty dose of patchouli and bitter cacao, generously doused with cognac. This earthy booziness soon mellows a bit as sweet notes of honey and tobacco become more apparent.  Bitter orange (delicious!) and rose can be guessed, shy, under this whirlwind. Horizon avoids gender clichés; despite the abundance of mouthwatering notes it is no gourmand and boasts a definite vintage character. The drydown is delicately smoky and powdery: vanilla, benzoin, tonka and peat weave a light enveloping veil. After a few hours, the initial roar gives way to a soft purr that persists tenaciously on skin and clothes.

Caro
Origin of sample: courtesy of Oriza L. Legrand.

 

Eau d’Italie Eau d’Italie – Mirando al Mediterráneo

foto: Acrossrome.com

foto: Acrossrome.com

Quienes me conocen saben bien que Italia es uno de mis destinos de viaje preferidos….está bien, no voy a tratar de mentirles: ES absolutamente mi destino preferido, sin lugar a dudas ni discusiones.  Sicilia  representa el paraíso en la tierra y la sola mención de Roma me acelera el corazón. Los aromas de Italia me han impresionado con la misma fuerza que sus sabores, su arte y la belleza de sus habitantes. Eau d’Italie, como tal vez recuerden, rinde tributo a la geografía, historia y flora de la península.

Fundada por Marina Sersale -cuya familia es propietaria del hotel Le Sirenuse, en Positano– y Sebastián Álvarez Murena la marca ha recorrido un largo camino desde que lanzara su primera fragancia, hace más de diez años.
Eau d’Italie (el perfume) fue compuesto por Bertrand Duchaufour en ocasión del aniversario número 50 de Le Sirenuse. Su éxito fue tan resonante que derivó en el subsecuente lanzamiento de otras doce creaciones. Apenas dos meses atrás, Eau d’Italie abrió las puertas de una nueva boutique en Via dei Coronari, en Rome. Pequeña y encantadora, la tienda alberga el espectro completo de productos en una atmósfera mediterránea que remite a Le Sirenuse.

Volviendo a la creación originaria, Sersale y Álvarez Murena decidieron que no querían que fuera un cliché, por ese motivo evitaron la sobredosis de cítricos frecuente en las eaux de toilette italianas. Recién una década más tarde accederían a lanzar una fragancia cítrica teñida de menta (Acqua Decima). Mi percepción de Eau d’Italie es como si mirara al sol a través de una hoja de higuera; aunque la hoja de higuera no está listada entre las notas oficiales, siento el mismo ligero dulzor amaderado y  una luminosidad intensa que asoma por detrás…como un vitral hecho por la naturaleza. Eau d’Italie chispea con serenidad: notas de bergamota y flores blancas se intercalan con frescos destellos de verde sobre la sequedad que brindan el incienso y un magistral “acorde de arcilla“, evocador del olor de las baldosas de terracotta de Positano cuando calienta el sol (este acorde mineral seco “inspiraría” más tarde a otras marcas).El blend se agría ligeramente, como una insinuación de salmuera,con brotes de grosella y patchouli; esta característica  se presenta en la mayoría de las primeras creaciones de la casa. La longevidad es muy buena, no sólo en el eau de toilette sino también en los demás productos de la línea de extensión. Casual, pero discreto y refinado, se consagra como clásico moderno y una de las propuestas más sólidas de la marca.

Caro

Origen de la muestra: gentileza de Eau d’Italie

foto: Eauditalie.com

foto: Eauditalie.com

Eau d’Italie Eau d’Italie –  Looking onto the Mediterranean

Those acquainted with me know that Italy is one of my favorite  travel destinations….oh, ok, I will not try to fool you: it IS my absolute favorite destination ever.  Sicily  represents heaven on earth and the sole mention of Rome makes my heart beat faster. The scents of Italy have impressed me as strongly as its flavors, its art and the beauty of its people. Eau d’Italie, as you might remember, pays tribute to peninsular geography, flora and history with its fragrances.

Founded by Marina Sersale -whose family owns the hotel Le Sirenuse, in Positano– and Sebastián Álvarez Murena the brand has come a long way since they launched their first fragrance, more than ten years ago.
Eau d’Italie (the fragrance) was composed by Bertrand Duchaufour on the occasion of  Le Sirenuse‘s 50th anniversary. Its success was so resounding that it derived in the subsequent launching of other eleven creations. Barely two months ago, Eau d’Italie opened the doors of a new boutique on Via dei Coronari, in Rome. Small and charming, the store houses the entire range of products in a Mediterranean setting, evocative of Le Sirenuse.

Back to the original fragrance, Sersale and Álvarez Murena accorded that they didn’t want it to become a cliché, thus they avoided the citrus overdose so common in Italian eaux de toilette. They would only agree to launch a mint-tinged citrusy fragrance a decade later (Acqua Decima). My perception of Eau d’Italie is a bit like looking at the sun through a fig leaf; although fig leaf is not listed among the official notes, I get the same mild woody sweetness from it and an intense luminosity that peeks from behind…like a vitrail made by nature. Eau d’Italie sparkles quietly: notes of bergamot and white flowers are interspersed with fresh glints of green over a dryness given by incense and a masterful “clay accord” which intentionally evokes the sun-warmed terracotta tiles of Positano (this dry mineral accord would later “inspire”other brands. The blend appears slightly soured, like a hint of brine, with the presence of blackcurrant bud and patchouli; this characteristic is present in most of the house’s earlier creations. The longevity is very good, not only in the eau de toilette but also in the ancillary products. Relaxed yet discreet and refined, it is already established as a modern classic and as one of the brand’s most solid offerings.

Caro

Origin of sample: courtesy of Eau d’Italie

foto: gentileza de Eau d'Italie

foto: gentileza de Eau d’Italie        Boutique de la marca en Roma

 

Maria Candida Gentile Burlesque – Del escenario al tocador

imagen: Wikiart.org  artista: Erté (Romain de Tirtoff)  "En el teatro -  Trapecio"

imagen: Wikiart.org artista: Erté (Romain de Tirtoff) “En el teatro – Trapecio”

El empleo de un alto porcentaje de naturales y la ubicuidad del incienso son dos rasgos salientes en la obra de Maria Candida Gentile, una suerte de poetisa que escribe con aromas en lugar de palabras.

Su Burlesque -presentado en 2012– alude al consabido género de entretenimiento consistente en manejar de manera juguetona la fascinación de la audiencia. Hacía tiempo que estaba intrigada por este perfume, especialmente después de que Virginia lo llamara “la hermana promiscua de Jardins d’Armide ” y que nuestra colega  Carrie Meredith  me lo describiera como “una cruza entre Mae West y Lili St. Cyr”. Después de muchos, muchos meses finalmente logré conseguir un frasco: Burlesque, mi querido, somos el uno para el otro.

Ambarado y dulzón, Burlesque en seguida me trajo a la mente algunos de los viejos Guerlains, en no poca medida debido a su refinamiento estético y exquisitez de materias primas. Shalimar resuena con insistencia en la salida hesperidada (que aúna naranja sanguina y dos variedades de mandarina) pero es una fuerte dosis de iris -cremoso, denso, casi masticable, con su faceta de lápiz labial sublimada- lo que le hace tomar una dirección menos predecible.  Una dulce nota de incienso baila una y otra vez alrededor del iris antes de desvanecerse sobre un colchón de patchouli indonesio.

Burlesque es atalcado, espeso e increíblemente satisfactorio para quienes gustan de los clásicos vintage. Su cadencia se percibe de forma distinta cada vez, revelando más o menos a su antojo; siempre logra conservar la intriga agregando un elemento de sorpresa. El sillage es amplio y la longevidad, buena.

Caro

Nota bene: Si bien es una fragancia con identidad propia, el aire de familia que comparte con Cinabre y otras creaciones de la Sra. Gentile es notable.

Origen de la muestra: Frasco comprado en Le Secret du Marais, Madrid

 

foto: Mariacandidagentile.com

foto: Mariacandidagentile.com

Maria Candida Gentile Burlesque – From the stage to the boudoir

The use of a high percentage of naturals and the ubiquity of frankincense are two outstanding traits in the oeuvre of Maria Candida Gentile , a sort of poetess who writes with scents instead of words.

Her Burlesque -introduced in 2012- alludes to the well-known entertainment genre which consists in managing the fascination of an audience in playful manner. I had long been intrigued about this perfume; especially after Virginia called “Jardins d’Armide promiscuous sister” and fellow blogger  Carrie Meredith  described it to me as “Mae West meets Lili St. Cyr”. After many, many months I finally managed to get a bottle: Burlesque, my dear, we are meant for each other.

Ambery and sweetish, Burlesque instantly brought to my mind a few of the old Guerlains, in no small part  due to its aesthetical refinement and exquisiteness of raw materials. Shalimar resonates insistently in the hesperidic opening (which conjoins blood orange and two types of tangerine) but it is a strong dose of iris -creamy, dense, almost chewy, its lipstick-y facet sublimated- what makes it take a less predictable direction.  A sweet note of frankincense dances once and again around the iris before fainting on a bed of Indonesian patchouli.

Burlesque is powdery, thick and incredibly satisfying for those who love vintage classics. Its cadence seems different every time, revealing more or less at will; it always manages to keep the intrigue by adding an element of surprise.  Sillage is ample and longevity, very good.

Caro

Nota bene: Although it is a fragrance with its own defined identity, the family resemblance it shares with Cinabre and other creations of Ms. Gentile is remarkable.

Origin of sample: Bottle purchased at Le Secret du Marais, Madrid

 

Lorenzo Villoresi Patchouli – Para caballeros curtidos y muñecas de porcelana

imagen: Payer.de  "Hooker's journal of Botany and Kew Garden Miscellany", 1849

imagen: Payer.de “Hooker’s journal of Botany and Kew Garden Miscellany”, 1849

Una actriz a quien conozco estaba preparándose para una fiesta glamorosa a la que llevaría un delicado vestido de seda blanca. Mientras me ocupaba de su maquillaje, una débil estela de patchouli me tomó por sorpresa. “Qué perfume es?” pregunté; “patchouli” fue su vaga respuesta. La nota -alcanforada y algunas veces acre- olía dulce y singular en ella, un verdadero aroma distintivo.

Una tarde, dos años después, nuestra conversación viró hacia la perfumería y, una vez más, inquirí sobre su patchouli, que resultó ser el de Lorenzo Villoresi. Esta eau de toilette nunca me había impresionado antes como dulzona ni la habría asociado con los rasgos de una belleza de porcelana. De hecho, siempre he pensado que debe adaptarse de maravillas a un caballero.

El patchouli (pogostemon patchouli) –como hemos mencionado en reseñas anteriores– se popularizó en Europa a comienzos del siglo XIX century y se usaba para perfumar los chales indios que estaban de moda en esa época. Las hojas de patchouli mantenían alejadas a las polillas a la vez que prestaban su aroma a los chales mientras eran transportados de India a Europa. Según Robert Tisserand en su excelente El Arte de la Aromaterapia,  las personas se negaban a comprar los chales si éstos no olían a patchouli. Incluso cuando empezaron a producirse en Gran Bretaña, perduró la costumbre de perfumarlos de esta manera. Los chales eventualmente pasaron de moda, pero el patchouli se quedó. Era también un ingrediente clásico en la tinta india ya que ayudaba a fijar el color y aceleraba el tiempo de secado del líquido.

La aproximación de Villoresi al patchouli es honesta y desprovista de adornos; bastante lineal y de estilo clásico. Estoy segura de que no convertirá a aquellos que sienten aversión por el patchouli, pero es una opción excelente y fácil de llevar para quienes apreciamos esta nota. Fresco, ligeramente verde y tan terroso que evoca el suelo húmedo de un bosque, no está endulzado con vainilla o tonka (como Classic Patchouli) ni benjuí (como es el caso de Coromandel). Huele como una versión más aireada y chispeante de un buen aceite esencial de patchouli y resalta las mismas facetas: the el cosquilleo mentolado, la cualidad mohosa, la astringencia, antes de volverse uno con la piel. Casi olvido mencionar que el patchouli ha sido empleado durante siglos como afrodisíaco; quizás debería haber empezado por allí.

Lorenzo Villoresi Patchouli tiene proyección y tenacidad excelentes para un eau de toilette. La casa ofrece esta fragancia también en forma de perfume al aceite.

Caro

Origen de la muestra: Muestra gentileza de Lorenzo Villoresi

 

foto: Lorenzovilloresi.it

foto: Lorenzovilloresi.it

Lorenzo Villoresi Patchouli – For rugged gents and porcelain dolls

An actress I know was getting ready for a glamorous party in which she would wear a delicate white silk gown. As I was doing her makeup, a faint trail of patchouli caught me by surprise. “What are you wearing?” I asked; “patchouli“was her vague answer. The camphoraceous and sometimes acrid note smelled sweetly unique on her, a true signature scent.

One afternoon some two years later, our conversation switched towards  fragrance and  I inquired again about her patchouli, which turned out to be Lorenzo Villoresi‘s . This eau de toilette had never struck me as sweet before, nor would I have associated it with the features of a porcelain beauty. In fact, I had always thought it would nicely befit a gentleman.

Patchouli (pogostemon patchouli) –as we have mentioned in previous reviews– became popular in Europe at the beginning of the XIX century and was used to scent the Indian shawls which were in vogue at the time. The patchouli leaves would keep moths at bay and lend their aroma to the shawls  while they were transported from India to Europe. According to Robert Tisserand in his excellent The Art of  Aromatherapy,  people wouldn’t buy the shawls if they were not scented with patchouli. Even when they started being woven in Britain, the custom of scenting them in this manner remained. The shawls eventually went out of fashion but patchouli stayed. It was also a classic ingredient in Indian ink as it helped set the color and speed the liquid’s drying time.

Villoresi‘s approach to patchouli is honest and devoid of frills; classic in style and pretty linear. I am quite sure this will not convert  those who have an aversion to patchouli, but it is an excellent and wearable option for those of us who appreciate the note. Fresh, slightly green and so earthy it evokes the damp soil of a forest, it is not sweetened by vanilla and tonka (like Classic Patchouli) or benzoin (like Coromandel). It smells very much like an airier sparklier version of good patchouli essential oil and highlights the same facets: the minty tingle, the mustiness, the astringency, before becoming one with the skin. I almost forgot to mention that patchouli has been used for centuries as an aphrodisiac; perhaps that’s where I should have started.

Lorenzo Villoresi Patchouli has excellent projection and tenacity for an eau de toilette. The house also offers this fragrance in the form of perfume oil.

Caro

Origin of sample: Sample courtesy of Lorenzo Villoresi

Tom Ford Private Blend Café Rose – Una rosa gigante

 

foto: Caro Fernandez

foto: Caro Fernandez

María trabaja en el mostrador de Tom Ford en Oberpollinger, una centenaria tienda por departamentos en Munich. Es una vendedora inusual, tan apasionada por su trabajo que, si quisiera, podría convencer a uno de comprar un elefante blanco. Fue María quien me hizo conocer Café Rose, en ese momento la adición más reciente a la línea de fragancias Tom Ford.

Café Rose fue creado en 2012 por Antoine Lie (anteriormente en Givaudan, actualmente en Takasago) y muestra una rosa en línea con el sentido estético del Sr. Ford: moderna, de gran calidad, monolítica (si bien menos que otras propuestas de la misma casa) y no particularmente discreta. Sobre mi piel Café Rose abre como una rosa fotorrealista. La flor se endulza progresivamente y revela una faceta más seductora a medida que va adquiriendo matices de maderas y almizcle: ¡Me encanta!

El aroma melifluo del absoluto de rosa búlgara prevalece en un bouquet donde también figuran la rose de Mai y la rosa turca.  Pero el bouquet, rebelde, no pertenece a las damiselas modestas y mojigatas de antaño: Monsieur Lie espolvoreó generosamente estas flores pulposas con pimienta y azafrán y las salpicó con una (elegante y sutil) nota de café. Las notas se despliegan  con fluidez y ninguna sobresale por sobre las otras; con la excepción, claro, de las rosas. En el fondo, más clásico, confluyen ámbar, patchouli y sándalo.

Café Rose es como una de esas mujeres que seducen con su serenidad, aparentemente ignorantes de su propia e indiscutible belleza. Sillage promedio y buena longevidad para una enorme rosa que parece fundirse  con la piel de quien la lleva.

Caro

Origen de la muestra: Muestra gentileza del mostrador Tom Ford, Oberpollinger, Munich.

foto: Tomford.com

 

Tom Ford  Private Blend Café Rose – A gigantic rose

María works at the Tom Ford counter of Oberpollinger, a centenarian department store in Munich. She is one rare saleslady, so passionate about her job that she could sell one a white elephant if she wished to. It was María who introduced me to Café Rose, then the most recent addition to the Tom Ford ragrance line.

Café Rose was created in 2012 by Antoine Lie (formerly Givaudan,  currently Takasago)  and showcases  a rose in line with Mr. Ford‘s sense of aesthetics: modern, of great quality, monolithic (though less so than other offerings from the same house) and not particularly subdued. On my skin Café Rose opens as a photorrealistic rose. The flower becomes progressively sweeter and reveals a more seductive facet as it acquires  woody and musky nuances: I love it!

The honeyed scent of Bulgarian rose absolute prevails in a bouquet which also features rose de Mai and Turkish rose. But this rebellious bouquet does not belong to  prim and proper ladies of yesteryear: Monsieur Lie has sprinkled these pulpy blooms generously with pepper and saffron and splashed them with a (subtle, elegant) coffee note. Notes seem to unfold fluidly and none of them stands out above the others except, of course, the roses. Amber, patchouli and sandalwood coalesce at the more classic base.

Café Rose is like one of those women who seduce with serenity, seemingly unaware of their own undisputed beauty. Average sillage and good longevity for a big rose that seems to meld with the wearer’s skin.

Caro

Origin of sample: Sample courtesy of the Tom Ford counter, Oberpollinger, Munich.